Esto parece un circo político! La muerte de Quiroga dejó al peronismo con cara de «¿y ahora qué?», como si estuvieran en un juego de «Quién es Quién», pero sin saber qué pieza mover. Si Peñaloza acepta la banca, el PJ perdería un puesto clave, como si de repente se les cayera la última ficha en el Jenga. Y si encima el oficialismo se queda con el Defensor del Pueblo, el peronismo se queda más flojo que un chicle viejo, ¡y eso ya es mucho decir!
Luego está Rizo, que se mueve como un espía en una película de acción, siendo del Bloquismo, que es como el amigo que siempre está de lado del equipo contrario. El PJ lo ve y dice: «¡¿En qué momento?!». Si se les va ese voto, la Cámara de Diputados se convierte en un caos más grande que el final de una película de Transformers. Y con la ley electoral en el horizonte, el PJ no sabe si preparar el traje de superhéroe o mejor buscar un buen plan B, porque con tantas derrotas en votaciones, la próxima reunión podría ser más dramática que el final de una novela. ¡Una verdadera comedia política!

