Una ex bodega en Villa Dolores estaba más activa que grupo de WhatsApp en cumpleaños: adentro se organizaba un mega evento gallístico clandestino, donde 92 gallos se preparaban para darse piñas, picotazos y gritos desaforados. ¡El UFC versión granja, pero sin Dana White y con mucho alpiste adulterado!
Entra la Policía Rural:
Tipo película yankee: patrulleros, silbatos, y un policía gritando “¡alto ahí plumíferos ilegales!”. Los gallos, sorprendidos, dejaron de hacer sombra con las alas y escondieron las proteínas bajo el ala.
Al grito de “¡esto es un operativo y no un gallinero fiestero!”, los oficiales incautaron:
- 92 gallos entrenadísimos: con más abdominales que tu cuñado el crossfitero.
- 2 benteveos que se creían el cuerpo técnico.
- Un cardenal rojo que daba las bendiciones antes de cada riña.
- Vitaminas más potentes que las de Schwarzenegger en los ‘80.
- Jaulitas VIP con ventilación cruzada, colchoncito y gallina sexy.
La dueña del circo de plumas:
Cuando preguntaron por el responsable, Leonardo Agüero no estaba. Había desaparecido más rápido que sueldo en día de cobro. En su lugar salió Suli Agüero, la esposa, que puso cara de “yo solo vengo a cebar mates”. Igual le tiraron la notificación judicial como quien reparte folletos de panadería.
Declaraciones de algunos de los púgiles:
Gallo Tyson (el líder del grupo): “Nos entrenaban con Rocky de fondo y nos gritaban ¡vos podés, gallito!… era motivador”.
Cardenal Influencer: “Yo venía por el feed premium. Jamás pensé que terminaría en una nota policial”.
Ahora todos los animales están en resguardo. Los gallos, según fuentes no confirmadas, estarían escribiendo sus memorias y planeando una gira de “Gallos sin riña tour 2025” con merchandising y todo.
Mientras tanto, la Policía Rural sigue atenta, porque al parecer hay más gallos clandestinos que influencers en San Juan.

