Hay delincuentes que creen que viven en El Padrino… y terminan actuando como extras descartados de Poliladron. Cinco tipos en Santa Fe cometieron uno de los delitos más aberrantes que se puedan imaginar y, como si eso no alcanzara para arruinarse la vida, decidieron filmarlo. Porque en 2026 no sos nadie si no subís contenido. Aunque sea evidencia judicial.
El nuevo lema del crimen organizado argentino parece ser: “delinquir sí, pero con registro audiovisual en HD”. Nada de testigos, nada de arrepentimiento: autoboicot digital. El delincuente ya no huye; sube historias.
La escena es tan grotesca que da vergüenza ajena: no conformes con cometer un ataque brutal, dejaron el material prolijamente guardado en un teléfono, para que el fiscal no tenga que imaginar nada. Justicia “on demand”. Investigación express. Gracias por colaborar.
Antes, los criminales se cuidaban. Ahora se filman, se etiquetan mentalmente y se entregan solos, como si el Código Penal fuera una app que se acepta sin leer los términos y condiciones.
La moraleja no es graciosa, pero el absurdo sí: en la era de la hiperconectividad, la estupidez también se graba. Y no hay filtro que la disimule. El teléfono, ese objeto que algunos usan para trabajar, otros para comunicarse y estos cinco para mandarse presos.
La Justicia hará lo suyo, como corresponde. La víctima merece respeto, acompañamiento y reparación. Y los culpables, todo el peso de la ley.
Mientras tanto, queda una certeza incómoda:
nunca hubo tantos criminales… tan ansiosos por dejar pruebas.

