Dicen que cuando uno quiere algo, tiene que salir a buscarlo. Bueno, parece que el intendente Castro se lo tomó muy literal, porque no hay terreno, baldío, o patio de vecino que se salve de su visión expropiatoria.
«¿Ese terreno? Mío. ¿Ese lote que no se usa? También mío. ¿Tu gallinero? Bueno, ¡lo hablamos después, pero ya casi mío!» Así lo describen los vecinos que, entre la sorpresa y las risas nerviosas, aseguran que Castro no para. Hay rumores de que en su oficina ya no se usan papeles para firmar acuerdos: ahora directamente lleva un mojón y una cinta métrica a cada reunión para señalar los límites de su próxima conquista.
El intendente de Angaco parece haber tomado un curso exprés de «Cómo convertirte en un terrateniente en 10 pasos» y está decidido a aplicar su método revolucionario: expropio primero, pienso después. Porque, claro, nadie le puede negar su visión de futuro. Eso sí, el único detalle es que parece que ese futuro incluye su nombre en cada plano del catastro municipal.
Y como si fuera poco, Castro tiene un lema para justificarlo todo: «Es para el pueblo». Pero el pueblo no está tan seguro… algunos creen que «pueblo» es en realidad el nombre de su próxima chacra. Otros afirman que planea cambiar el cartel de entrada a Angaco por uno más realista: «Bienvenidos a Castro Land».
Por supuesto, los memes no tardaron en llegar. En uno, aparece Castro disfrazado de Monopoly, listo para comprar hasta los pasillos de la parroquia. En otro, lo comparan con un Pac-Man devorando parcelas: «¡Waka waka! Todo pa’ mí».
Lo más curioso es que ahora los vecinos tienen miedo de salir de sus casas. “¡No vaya a ser cosa que me expropie el patio!”, comenta Don Pedrito, quien ya tomó medidas preventivas: le puso un cartel al frente de su terreno que dice «Reservado por el Vaticano» a ver si con eso se salva.
Mientras tanto, Castro sigue con su operativo conquista. La última noticia es que planea instalar un dron para detectar lotes vacíos desde el aire. Así que, si vivís en Angaco y ves que sobrevuela un aparato, no te asustes: no es un ovni, es Castro buscando su próximo objetivo.
¿Será que esta fiebre expropiatoria se le pase algún día? Solo el tiempo lo dirá. Mientras tanto, si estás en Angaco, abrazá fuerte tu terreno… ¡porque nunca se sabe cuándo Castro va a venir por él!