ROMA.- A los 84 años, murió este jueves Umberto Bossi, figura de la política italiana que quedará en la historia por haber creado en 1989 la Liga Norte, partido que buscaba la independencia y secesión de la “Padania”, la zona próspera del norte de la península y que puso sobre el tapete la cuestión del Norte y del federalismo.
El “senatur”, que se encontraba desde el miércoles internado en terapia intensiva en un hospital de Varese -ciudad de la región Lombardía donde había nacido-, se encontraba mal de salud desde hace tiempo.
Ministro, senador, diputado y miembro del Parlamento Europeo (eurodiputado), tras fundar la Liga Norte, fue secretario de este partido hasta 2012 y posteriormente, presidente vitalicio. Electo senador por primera vez en 1987, entró en el gobierno por primera vez en 2001, cuando fue nombrado ministro de Reformas Institucionales y Descentralización en el segundo gobierno del también fallecido expremier y magnate, Silvio Berlusconi.
Famoso por haber inaugurado una forma de hacer política distinta en Italia, por sus modos rudos, su popular musculosa blanca y su voz ronca, Bossi fue el primer político que comenzó a representar el hartazgo de las prósperas pymes del norte industrial y laborioso de Italia, cansadas de sostener la burocracia de “Roma ladrona” y del Sur.
“La Liga la tiene dura”, fue uno de los gritos que lanzó el joven Bossi en uno de sus primeros y escandalosos mítines políticos, convirtiéndose en una figura “no políticamente correcta” que en ese momento marcó a fuego el panorama político italiano al crear la Liga a principios de la década de 1990. Entonces comenzó a hablar de la loca idea de la “Padania”, región próspera del norte que iba a englobar la rica llanura Padana, que se levanta a lo largo del río Po y regiones ricas, entre las cuales la Lombardía (Milán) y el Véneto (Venecia). La criatura de Bossi en los años siguientes pasó a ser socia, en diversas coaliciones de centroderecha, de Forza Italia, el partido creado de la nada en 1994 por Silvio Berlusconi, empresario de la construcción y los medios en ascenso, con quien tuvo una relación con altos y bajos.
El 15 de septiembre de 1996, el “senatur” en un histórico comicio en Venecia declaró la independencia de la Padania.
El declive político de Bossi, un animal político, comenzó en 2004, cuando tuvo un ACV. Esto no le impidió, sin embargo, volver en 2008 a ser ministro de Reforma Institucional en el cuarto gobierno de Berlusconi. En abril de 2012, tras un escándalo por la supuesta malversación de fondos del partido para su familia, Bossi anunció sorpresivamente su dimisión como secretario de la Liga Norte, cargo que ocupaba desde su nacimiento, en 1989.
Años después, fue reemplazado al frente de su agrupación, ya no secesionista y que pasó a llamarse Liga a secas, sin “norte”, por el joven Matteo Salvini, “el capitán”, hoy vicepremier y ministro de Transporte del gobierno de Giorgia Meloni.
La muerte del verborrágico “senatur” causó un mar de reacciones en el mundo político, donde todos coincidieron en destacar su figura.
Al manifestar su pésame, el presidente de Italia, Sergio Mattarella, subrayó que Bossi fue “protagonista de una larga temporada política”: “Italia pierde a un líder político apasionado y a un sincero demócrata”, sentenció.
“Umberto Bossi, con su pasión política, marcó una etapa importante en la historia de Italia y contribuyó de manera fundamental a la formación de la primera centroderecha. En este momento de gran dolor, acompaño a su familia y a su comunidad política”, escribió Meloni en sus redes sociales.
Su heredero político, Matteo Salvini, no ocultó su emoción. “Coraje, genialidad, pasión, trabajo duro, amor, revolución, raíces, libertad. Tenía 17 años cuando te conocí y cambiaste mi vida”, escribió en su cuenta de X. “Hoy tengo 53 y me despido de ti, en el Día del Padre (en Italia se festeja este jueves en la fiesta de San José), con una lágrima pero con la misma gratitud, el mismo orgullo y la determinación de nunca rendirme, como nos enseñaste. Tu inmenso pueblo te rinde homenaje y seguirá caminando por el camino que has trazado: el de la Libertad. Adiós, Jefe. A Dios”, sumó.
Antonio Tajani, líder de Forza Italia y también vicepremier de Meloni, al margen de asegurar que lloraba la muerte de Bossi, recordó que fue “un gran amigo de Silvio Berlusconi” y “un político de gran inteligencia”.
“No es el Norte quien debería agradecer a Umberto Bossi, sino todo el país”, dijo Luca Zaia, presidente del Consejo Regional del Véneto y figura importante de la Liga, que fue ministro junto a Bossi en el cuarto gobierno de Berlusconi. “Sin su visión, realismo y habilidad política la historia de la República habría sido muy diferente, privada de un gran defensor de la necesidad de responder a las necesidades de los ciudadanos de las regiones del norte y, con ellas, de ofrecer soluciones para la sociedad italiana en su conjunto”, añadió Zaia, que fue quien mejor resumió qué significó Bossi para la historia reciente de Italia.
“Con su gran habilidad, sin duda también recurrió a gestos dramáticos, como cuando proclamó la secesión del Norte, pero siempre lo hizo con la intención de establecer un punto de partida dentro del cual el objetivo seguía siendo siempre y únicamente el federalismo. Políticamente, fue un padre extraordinario para todos nosotros; le estamos profundamente agradecidos”, sumó. “Si la política tuvo que abordar una ‘cuestión del norte’, fue en gran medida gracias a la voz ronca de Umberto, que sirvió como su portavoz. Si hoy existe una conciencia federalista generalizada en Italia, comenzando por aquella que se identifica con la autonomía diferenciada, es gracias al compromiso de personas como Bossi, que vieron más allá que otros”, concluyó.

