Javier Milei se levantó un lunes de feriado, se sacó una foto con Patricia Bullrich y soltó la bomba en X: «¿Feriado? ¿Qué es eso?». Básicamente, para el Presidente, si no estás produciendo capital mientras desayunas, ¿realmente estás viviendo?
La estrategia es más clara que el agua: instalar la idea de que Argentina no sale adelante porque nos gusta demasiado la siesta, y así aceitar el camino para su reforma laboral.
Si pensabas que las 8 horas eran sagradas, el Gobierno tiene otros planes. Lo que se está cocinando en el Congreso tiene puntos que harían llorar a cualquier sindicato:
Jornadas Maratónicas: ¿Te gustan los atardeceres? Pues los vas a ver desde la oficina, porque plantean jornadas de hasta 12 horas.
Vacaciones en cuotas: Olvídate de los 15 días seguidos en la playa; ahora podrías tomarlas de a ratitos, como quien muerde un alfajor.
Enfermarse sale caro: El punto más picante es la reducción del sueldo por enfermedad. Básicamente, si te engripas, la billetera también estornuda.
«Capitalismo, ahorro y trabajo duro», dice Milei. Traducido para el mortal común: «Menos Netflix y más pala, incluso si te duele la garganta».
El posteo no es casualidad. Mientras el Senado ya le dio el visto bueno, ahora la pelota está en Diputados. El mensaje es simple: si el Presidente trabaja un lunes feriado, ¿quién eres tú para pedir un descanso por una fiebre loca de 39 grados?
Es el marketing del sacrificio: vendernos que la única forma de ser Suiza es olvidarnos de que existe el fin de semana.

