Un operativo conjunto y sostenido logró, en la noche del viernes, arruinarle la fiesta al “empresario del caos vial”, ese genio de la logística clandestina que creyó que organizar picadas ilegales en plena vía pública era una idea digna de Silicon Valley… pero versión Pocito. La cita era en calle 11 y Ruta 40, donde el supuesto organizador —más emprendedor que prudente— terminó debutando en su nueva carrera: promotor oficial de infracciones.
El despliegue policial se extendió entre la medianoche y las 2 de la madrugada, justo en el horario estelar del circo motorizado, después de que vecinos agotados denunciaran que la zona se había convertido en una mezcla de autódromo ilegal y feria de irresponsabilidades. Al llegar, los efectivos se encontraron con la obra maestra del organizador: autos y motos “tuneados” para competir, pero sin un solo papel en regla y con la seguridad brillando por su ausencia, como el sentido común del anfitrión.
El balance de la noche fue digno de aplauso… para la policía:
13 actas de infracción, 13 vehículos fuera de circulación y 18 mayores de edad identificados, todos participantes del gran evento llamado “Cómo perder la moto en dos horas”, ideado por el cerebro detrás de las picadas, ese estratega que confundió organización con desorganización y terminó ofreciendo, sin querer, el mejor servicio público de la jornada: un curso intensivo sobre cómo NO hacer las cosas.

