En San Juan hay promociones que duran poco: el 2×1 en helado, las promesas de campaña… y ahora también las concesionarias que venden motos invisibles.
La novela de Branka Motors, esa empresa que logró la proeza de vender más motos que las que existen en el planeta Tierra, tuvo finalmente un giro digno de Netflix: los dueños pasaron del escritorio a la celda en tiempo récord.
Los hermanos Marcó fueron detenidos mientras todavía estaban tratando de explicar el misterioso fenómeno comercial que habían inventado: el “leasing cuántico”, donde vos pagabas la moto, pero la moto quedaba en otra dimensión paralela.
El tercer socio, Facundo Banega, directamente se entregó solito. Probablemente entendió que esconderse era inútil: en una provincia donde todo el mundo sabe quién se comió el último raviol del domingo, desaparecer con 400 millones era tan disimulado como entrar a misa en moto de cross.
La fiscalía, que ya acumulaba más denuncias que memes de inflación, decidió poner fin a la fantasía empresarial. Porque una cosa es vender humo… y otra es montar una fábrica industrial de humo premium con financiación en cuotas.
El número final parece una oferta de supermercado: 342 damnificados y más de 400 millones de pesos evaporados. Un récord absoluto en el rubro “concesionaria sin concesiones”.
Los acusados habían ofrecido devolver la plata para arreglar el asunto, algo así como cuando el nene rompe el jarrón y dice “después lo pegamos”. Pero esta vez la Justicia respondió con un clásico argentino:
👉 “No, maestro… ahora vas a pegar carteles en el pabellón.”
Mientras tanto, los clientes siguen esperando las motos que jamás llegaron. Algunos dicen que todavía miran la puerta de su casa, con la misma fe con la que uno espera que baje el precio del asado.
Así terminó la historia: una empresa que arrancó vendiendo movilidad terminó generando un tráfico… pero de expedientes judiciales.

