“Sin elecciones. Sin gestión. Sin vergüenza.” decía uno de los afiches. Porque sí: la mayoría de los centros tendrían que haber hecho elecciones en mayo… pero se ve que estaban ocupados organizando algún torneo de truco o pintando banderas con frases como “la política no se mancha, se estira”. Ni Menem soñó con tanta reelección invisible.
La excepción fue Exactas, que sí votó, aunque no quedó claro si fue por convicción democrática o porque alguien les avisó que no se podían quedar para siempre como si fuera el Centro de Jubilados Estudiantiles.
Pero lo mejor es que los carteles también apuntaron contra la Federación Universitaria, ese organismo que debería coordinar, ordenar, promover la participación y… bueno, parece que se quedó tildado en “modo avión”. Los afiches directamente los prendieron fuego con una oración demoledora: “Federación inactiva hace dos meses”. Más que un dato, parece una lápida.
Por ahora, nadie firmó los carteles. El autor o autora prefiere el anonimato, tal vez por miedo a represalias, tal vez por vergüenza ajena. Pero lo cierto es que alguien tiró del mantel y dejó al descubierto que los centros de estudiantes están más ilegítimos que una elección sin sobres.
Así que la comunidad universitaria ahora tiene un nuevo juego: ¿Dónde están las elecciones?. Spoiler: no están. Y tampoco hay rastros de gestión. Lo que sí hay son carteles. Muchos carteles. Y silencio. Silencio institucional tipo biblioteca… pero con olor a rosca vieja.