En Caucete, la unidad 345 decidió independizarse y perdió una de sus ruedas en pleno recorrido. Sí, el bondi siguió por un lado y la rueda emprendió su propio viaje turístico.
El episodio ocurrió en calle Enfermera Medina, donde un automovilista inmortalizó la escena: el colectivo quedó plantado en medio de la calzada como si dijera “hasta acá llegué, muchachos, me retiro dignamente”.
En redes sociales, los vecinos se indignaron y culparon al estado de las calles, llenas de pozos más profundos que la deuda externa. Pero la verdad es que los empresarios del transporte ya no hacen service, hacen servilleta: un firulete con birome, firman que el colectivo está “10 puntos” y listo. El control mecánico consiste en que el chofer mire el motor y diga “mmm… arranca, vamos”.
Porque claro, ¿para qué gastar en mantenimiento si las ruedas vienen incluidas en el precio original? Total, si se desprenden, siempre pueden venderlo como “atracción turística: montaña rusa rodante en Caucete”.
Lo cierto es que en San Juan el pasajero nunca sabe si paga un boleto o una entrada al circo mecánico: un día se corta el freno, otro se despega una rueda, y en cualquier momento algún bondi de la Red Tulum despega y lo vemos orbitando al lado del satélite ARSAT.