Por primera vez en más de dos décadas, la tasa de mortalidad infantil en Argentina experimentó un incremento significativo de 0,5 puntos, pasando de 8 a 8,5 por cada 1.000 nacidos vivos entre 2023 y 2024.
Este aumento representa el salto más brusco desde la crisis de 2002 y rompe con una tendencia secular de descenso que se mantenÃa desde el año 2000, cuando la tasa era de 16,6.
Durante 2024, el primer año de gestión de Javier Milei, se registraron 3.513 muertes de menores de un año. Aunque la cifra absoluta de fallecimientos es menor a la de 2023 (cuando hubo 3.689 casos), los especialistas explican que la tasa sube debido al «dramático descenso de la tasa de natalidad y fecundidad» en el paÃs. Es decir, al haber menos nacimientos, el impacto proporcional de las muertes en la estadÃstica es mayor.

Factores sociales y disparidad regional
El exministro de Salud, Adolfo Rubinstein, advirtió que estas cifras son atribuibles al aumento de la pobreza y sus consecuencias sociosanitarias, un proceso que se agravó tras la pandemia y durante las gestiones de Alberto Fernández y la actual administración.
La situación geográfica revela brechas profundas en el territorio nacional:
- Corrientes presenta la tasa más alta del paÃs con 14 muertes por cada mil nacidos vivos,.
- Le siguen Chaco (11,8), La Rioja (11,7), Formosa y Santiago del Estero (ambas con 10,7).
- En contraste, la Ciudad de Buenos Aires registra el Ãndice más bajo con 4,9.
Causas y advertencias
La mortalidad infantil se divide en neonatal (primeros 27 dÃas), ligada a condiciones congénitas y atención del parto, y posneonatal (hasta el año), donde influyen más las condiciones ambientales y socioeconómicas, como infecciones y desnutrición.
Desde sectores técnicos y polÃticos han surgido voces de alerta, ya que este incremento es un «llamado de atención» para que el ajuste no afecte polÃticas clave de maternidad e infancia.

