LOS ÁNGELES.– El director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, reconoció este miércoles en un juicio histórico en Estados Unidos que su empresa tardó demasiado en identificar a usuarios menores de 13 años en Instagram, en el marco de una causa que analiza si las redes sociales fueron diseñadas deliberadamente para generar adicción entre los jóvenes.
“Podríamos haberlo hecho antes”, admitió el empresario durante su testimonio ante un jurado en California, en uno de los procesos judiciales más importantes que enfrenta la industria tecnológica por el impacto de sus plataformas en la salud mental de los adolescentes.
Durante su testimonio, Zuckerberg rechazó la acusación de que Meta diseñe sus aplicaciones para maximizar el tiempo de uso de los usuarios y defendió declaraciones que había realizado previamente ante el Congreso.
“Si está tratando de decir que mi testimonio no fue preciso, estoy totalmente en desacuerdo con eso”, afirmó ante el jurado, después de que un abogado mostrara correos electrónicos internos de 2014 y 2015 en los que el empresario planteaba objetivos de aumentar significativamente el tiempo dedicado a las plataformas.
El ejecutivo sostuvo que, aunque en el pasado existieron métricas vinculadas al tiempo de uso, el enfoque de la empresa cambió con los años.
Zuckerberg, de 41 años, era el testigo más esperado de este histórico proceso que se desarrolla en California y que, según estimaciones de medios locales, se extenderá durante por lo menos seis semanas.
Se trata del primero de una serie de casos que podrían sentar un precedente legal para miles de demandas presentadas contra las principales plataformas tecnológicas, acusadas de contribuir a una epidemia de depresión, ansiedad, trastornos alimenticios y suicidios entre adolescentes.
Aunque Zuckerberg testificó anteriormente sobre este tema ante el Congreso, hay mucho más en juego en el juicio de jurado que se celebra en Los Ángeles. Meta podría tener que pagar una indemnización si pierde el caso y el veredicto podría socavar la defensa legal que las grandes tecnológicas han mantenido durante mucho tiempo frente a las denuncias por daños a los usuarios.
Los procedimientos se enfocan solo en el diseño de las aplicaciones, de los algoritmos y las funciones de personalización, dado que las leyes de Estados Unidos garantizan a las plataformas una inmunidad casi absoluta frente a la responsabilidad por el contenido generado por usuarios.
¿Son las aplicaciones de redes sociales “clínicamente adictivas”? Esa es la pregunta central que buscará responder el juicio. Los 12 jurados en Los Ángeles escucharán testimonios hasta fines de marzo para decidir si YouTube –de Google– e Instagram –de Meta– tienen alguna responsabilidad por los problemas de salud mental que sufre Kaley G.M., una residente de California de 20 años que ha sido usuaria compulsiva de redes sociales desde su infancia.
Kaley G.M. empezó a usar YouTube a los seis años, Instagram a los 11 y después TikTok y Snapchat. Ella alega que las empresas buscaban obtener beneficios enganchando a los niños a sus servicios a pesar de saber que las redes sociales podían perjudicar su salud mental. Afirma que las aplicaciones alimentaron su depresión y sus pensamientos suicidas y pretende que las empresas se responsabilicen.
Meta y Google han negado las acusaciones y han destacado su labor para añadir funciones que garanticen la seguridad de los usuarios. Meta ha señalado a menudo un estudio de la Academia Nacional de Ciencias que concluye que las investigaciones no demuestran que las redes sociales alteren la salud mental de los niños.
El abogado de Meta dijo a los miembros del jurado que los registros médicos de la mujer muestran que sus problemas se derivan de una infancia problemática y que las redes sociales eran una vía de escape creativa para ella.
TikTok y Snapchat, también señaladas en la demanda, alcanzaron acuerdos confidenciales con la demandante antes del inicio del juicio.
El jefe de Instagram, Adam Mosseri, fue el primer ejecutivo de Silicon Valley en testificar, el 11 de febrero. Dijo a los jurados que rechazaba el concepto de adicción a las redes sociales y prefería hablar de “uso problemático”, terminología que también prioriza Meta.
“Estoy seguro de que he dicho que era adicto a una serie de Netflix cuando la veía hasta muy tarde en una sola noche, pero no creo que sea lo mismo que una adicción clínica”, dijo Mosseri.
Asimismo, dijo que no tenía conocimiento de un estudio reciente de Meta que mostraba que no existe relación entre la supervisión parental y la precepción de los adolescentes sobre su propio uso de las redes sociales. Los adolescentes con vidas difíciles afirmaban con mayor frecuencia que utilizaban Instagram de forma habitual o involuntaria, según el documento presentado en el juicio.
El día anterior, los abogados de la demandante llamaron a testificar a la psiquiatra Anna Lembke para que explicara cómo las redes sociales pueden actuar como “una droga de entrada” para los jóvenes, reconfigurando sus cerebros aún en desarrollo hacia conductas adictivas.
Neal Mohan, jefe de YouTube, también tenía previsto testificar. Sin embargo, los abogados de la demandante dijeron el martes que llamarán a otro ejecutivo de la plataforma de videos.
Los procedimientos en Los Ángeles ocurren de manera paralela a un caso similar a nivel nacional ante un juez federal en Oakland, California, que podría resultar en otro juicio en 2026.
Meta también afronta este mes un juicio en Nuevo México, donde fiscales acusan a la compañía de priorizar sus ganancias por encima de la protección de menores frente a depredadores sexuales.
Esta demanda y otras similares forman parte de una reacción global contra las plataformas de redes sociales por la salud mental de los niños. Australia prohibió el acceso a las redes sociales a los usuarios menores de 16 años, y otros países, como España, Francia y Grecia, están considerando restricciones similares.
En Estados Unidos, Florida prohibió a las empresas permitir el acceso a usuarios menores de 14 años. Las asociaciones comerciales del sector tecnológico están impugnando la ley en los tribunales.
Agencias AFP y Reuters

