En un episodio digno de una película de bajo presupuesto con poco presupuesto para efectos especiales, un empleado de Tribunales fue detenido por pasar información clave a una banda delictiva. Sí, leyeron bien: ¡de la computadora de la Justicia directo al WhatsApp de jABBA eL HUTT!
El protagonista de esta tragicomedia se llama Adolfo Holeywell, aunque entre sus compañeros ya era conocido como “El chismoso del piso 3”. Resulta que nuestro amigo tenía más secretos que la tía de Facebook y más contactos con delincuentes que el dueño de un kiosco con delivery de “cositas prohibidas”.
Según fuentes (y algún que otro mate con azúcar), Holeywell se encargaba de pasarles datos sobre operativos, allanamientos y horarios de vigilancia. Es decir, jugaba al “Cluedo en la vida real”, pero los peones eran ladrones y él les daba las pistas con mano maestra.
Los jefes comenzaron a sospechar cuando los operativos parecían más complicados que armar un mueble de IKEA sin instrucciones. Ahí fue cuando el Agente Rumor descubrió que Holeywell no era un empleado ejemplar, sino más bien un “agente doble” sin capa, sin casco y sin espada Jedi alguna.
Tras ser descubierto, Holeywell fue detenido y ahora enfrenta cargos que incluyen “pasar información secreta”, “ayudar a los villanos” y, probablemente, “tener mal aliento”. Mientras tanto, en Tribunales, la gente se pregunta si deberían contratar cámaras estilo reality show para vigilar a los empleados… o al menos entregarles chalecos reflectantes con “NO CHISMOSO” escrito en grande.
Por ahora, Holeywell reflexiona en la Unidad Chimbas Sur, preguntándose si realmente valió la pena ser el Messi de las filtraciones… o si la próxima vez debería limitarse a mandar memes a sus amigos en lugar de datos confidenciales.