Las potencias mundiales han decidido que los humanos son demasiado lentos. En un acuerdo sin precedentes, Estados Unidos, la Unión Europea, Israel, Japón y China han reemplazado el abecedario por el código binario.
En Silicon Valley: Los niños ya no aprenden a escribir a mano; ahora le dictan sus sueños a una IA para que se los renderice en 4K.
En Tokio y Beijing: La materia «Recreo» ha sido sustituida por «Mantenimiento Preventivo de Androides». Si tu robot no sabe hacer sushi o soldar una placa madre, te quedas sin postre.
En Tel Aviv: Estudian algoritmos de predicción para saber que maniobras harán los países enemigos.
El objetivo es claro: un mundo perfecto, eficiente, metálico y… probablemente un poco aburrido.
Mientras las potencias se queman las pestañas instalando microchips, Córdoba ha dado el golpe maestro. Tras ser declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el Gobierno Provincial ha decidido que el Cuarteto es ahora materia obligatoria en todas las escuelas.
Sí, leíste bien. Se acabó el teorema de Pitágoras; ahora lo que importa es el Teorema de la Mona. Los nuevos puntos del diseño curricular cordobés:
- Educación Física (Alto Rendimiento): Se eliminan las flexiones de brazos. El examen final consiste en resistir tres selecciones seguidas de La Barra sin perder el ritmo ni derramar el Fernet imaginario.
- Lengua y Literatura: Análisis sintáctico y morfológico de las letras de Rodrigo Bueno. ¿El objetivo? Entender la metáfora profunda de «Lo mejor del amor» sin llorar en el intento.
- Ciencias Exactas: Cálculo de precisión para que el «tunga-tunga» suene con la misma frecuencia cardíaca que el corazón de un cordobés promedio (aprox. 120 latidos por minuto de pura alegría).
- Geografía: Mapeo de los bailes míticos, desde el Monumental Sargento Cabral hasta la Sociedad Belgrano.
El futuro es incierto. En Washington habrá robots, en Beijing habrá algoritmos, pero en Córdoba… ¡habrá baile hasta que rinda el último alumno!

