Mientras medio planeta gasta en rosas, en Argentina nos regalamos DNU’s y espionaje artesanal. El amor está en el aire, pero el gas pimienta también.
El Senado aprobó la ley laboral. Fue como ver a un grupo de señores que usan fax intentando programar en código binario. Gran Claudicación: Para que la ley saliera, el Gobierno le dio un abrazo de oso a la CGT. Es como querer combatir el colesterol desayunando panceta, pero ¡hey!, el kirchnerismo perdió el control. Cristina ahora tiene el mismo poder de veto que un tuitero con tres seguidores. ¡Victoria! (ponele). La marcha de la CGT fue tan lánguida que los vendedores de choripán terminaron haciéndose budistas por falta de clientes. El Clásico del Domingo: Los «mismos de siempre» rompieron tres baldosas y un tacho de basura para recordarnos que el «falso progresismo» sigue vivo, aunque sea en forma de berrinche. Es la Batalla Cultural, o como me gusta decirle: «El arte de gritarle a una pared hasta que la pared te pida el CUIT». ¡Bingo de Impunidad! (Premio Mayor: 10 Millones).
Si te sentís pobre, no mires a Cristina Kirchner, por quien el peronismo da la vida.. La justicia decidió que sus 10 palos mensuales de pensión son sagrados. El Juez Lijo, es el «Dr. House» de Comodoro Py, que casualidad que la causa de corrupción de Discapacidad cayó en sus manos. Lijo tiene el superpoder de hacer que los expedientes entren en un coma inducido del que solo despiertan cuando el delito ya prescribió o cuando Colón vuelva a América. Es el Hoyo Negro de la Justicia: todo lo que entra, se vuelve spagueti informativo. Nuestra querida «Hermanísima de la Nación» Karina Milei tiró la frase del siglo: “A los proyectos primero se los vota y después se los lee”. Para ella ese concepto es brilante, porque leer te da dudas. Las dudas te dan ansiedad, La ansiedad te hace humano, por lo tanto, si no leés, ¡sos un superhombre libertario! Es la Democracia Sorpresa: votás un paquete y cuando lo abrís, ¡sorpresa!, era un ajuste o una oficina para vigilarte los memes (la gloriosa ORO).
¿Y si nos vamos a dar un paseo por el mundo?. Putin sigue queriendo quedarse territorios ucranianos como un psicópata al frente una inmobiliaria, mientras Trump jura que en junio arregla todo con un asado y un apretón de manos. En Irán los ayatollahs dicen que ya no quieren uranio, pero EE. UU. les está mandando tantos barcos que el Golfo Pérsico que parece el estacionamiento de Vono en Navidad. En China Xi Jinping hizo una purga de generales (limpieza de primavera, le dicen) y se calmó un poco porque la Primera Ministra de Japón se puso en modo «Samurái» y no quiere saber nada con osos panda invasores. Estamos en 2026 y la política argentina sigue siendo un episodio de Los Simpson dirigido por Quentin Tarantino. Tenemos espías que pueden detenerte por mirar mal un busto de Alberdi y diputados que votan leyes como quien acepta los «Términos y Condiciones» de iTunes: sin leer un carajo.

