CIUDAD DEL CABO.- Estados Unidos envió a cinco migrantes, a los que describe como criminales “bárbaros”, a la nación africana de Esuatini, la antigua Suazilandia, en una expansión del programa de deportación a terceros países del gobierno de Donald Trump desde su vuelta al poder.
Así lo anunció la secretaria adjunta de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin, la noche del martes señalando que los cinco hombres habían llegado en un avión a una escala camino al destino final de Esuatini, una monarquía absoluta situada en el sur del continente africano.
“Ha aterrizado un vuelo de deportación a un tercer país seguro con destino a Esuatini, en el sur de África. Este vuelo llevó a individuos tan bárbaros que sus países de origen se negaron a acogerlos de vuelta», señaló.
En un hilo en la red social X, McLaughlin nombró a cinco deportados de Vietnam, Jamaica, Laos, Cuba y Yemen y dijo que fueron condenados por crímenes que van desde los abusos sexuales a menores hasta el asesinato.
Los cinco deportados “han aterrorizado a las comunidades estadounidenses” pero ahora están “fuera del suelo estadounidense”, añadió.
No se sabe si los hombres fueron deportados desde prisión o si fueron detenidos en operaciones de inmigración. Cuatro de los cinco países de donde son originarios han sido históricamente reacios a recibir de vuelta a algunos ciudadanos cuando son deportados de Estados Unidos.
Ese problema ha sido recurrente para el Departamento de Seguridad Nacional incluso antes del mandato de Trump. Algunos países se niegan a recibir de vuelta a cualquiera de sus ciudadanos, mientras que otros no aceptan a personas que han cometido delitos en Estados Unidos.
A finales de junio, la Corte Suprema de Estados Unidos despejó el camino para que el gobierno de Trump reanudara la deportación de inmigrantes a países distintos al suyo, en una victoria judicial para la administración republicana en su agresiva búsqueda de deportaciones masivas.
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) generalmente esperará al menos 24 horas para deportar a alguien después de informarle de su expulsión a un llamado “tercer país”, según un memorándum fechado el 9 de julio del director interino de la agencia, Todd Lyons.
“Circunstancias urgentes”
Sin embargo, el ICE podría expulsar a una persona a un “tercer país” con tan solo seis horas de antelación “en circunstancias urgentes”, según el memorándum, siempre que se le diera la oportunidad de hablar con un abogado.
El texto establecía que los migrantes podrían ser enviados a países que se hayan comprometido a no perseguirlos o torturarlos “sin necesidad de más procedimientos”. La nueva política sugería que el gobierno podría actuar con rapidez para enviar a los migrantes a países de todo el mundo.
Los defensores de los derechos humanos han manifestado su preocupación sobre el proceso y sobre otras políticas de inmigración de Trump que su gobierno ha presentado como medidas destinadas a mejorar la seguridad interna.
Estados Unidos había deportado asimismo a ocho hombres a Sudán del Sur, otro país africano, después de que la Corte Suprema levantara las restricciones para enviar personas a países con los que no tienen vínculos. El gobierno de Sudán del Sur se ha negado a decir dónde están esos hombres, también descritos como criminales violentos, tras tomarlos bajo custodia hace casi dos semanas.
Al igual que en Sudán del Sur, las autoridades de Esuatini no han comentado sobre algún acuerdo para aceptar deportados de terceros países o qué sucedería con ellos en ese país. Grupos cívicos del país africano expresaron preocupaciones sobre el secretismo de un gobierno acusado durante mucho tiempo de reprimir los derechos humanos.
“Ha habido una notable falta de comunicación oficial por parte del gobierno de Esuatini respecto a cualquier acuerdo o entendimiento con Estados Unidos para aceptar a estos deportados», dijo en un comunicado Ingiphile Dlamini, vocero del grupo prodemocracia Swalimo.
Se ignora si los hombres se encuentran retenidos en un centro de detención, cuál es su estatus legal o cuáles eran los planes de Esuatini para ellos, añadió.
Monarquía absoluta
Esuatini, anteriormente llamado Suazilandia, es un país de aproximadamente 1,2 millones de habitantes, situado entre Sudáfrica y Mozambique. Es una de las últimas monarquías absolutas que quedan en el mundo y la última en África. El rey Mswati III ha gobernado por decreto desde 1986.
En los hechos, los partidos políticos están prohibidos y los grupos prodemocracia denuncian desde hace años que Mswati III ha aplastado la disidencia política.
Las protestas prodemocracia estallaron en el país en 2021, cuando decenas de personas fueron asesinadas, presuntamente por fuerzas de seguridad. Las autoridades del reino han sido acusadas de llevar a cabo asesinatos políticos de activistas prodemocracia y de encarcelar a otros.
Debido a que Esuatini es un país pobre, “puede enfrentar una gran tensión al alojar y gestionar a individuos con antecedentes complejos, particularmente aquellos con condenas penales serias», dijo Dlamini.
Aunque el gobierno de Trump celebró las deportaciones como una victoria para la seguridad de los estadounidenses, Dlamini dijo que su organización quería conocer los planes para los cinco hombres enviados a Esuatini y “cualquier riesgo potencial para la población local”.
El gobierno de Trump ha dicho que busca más acuerdos con naciones africanas para que reciban a personas deportadas de Estados Unidos. Los líderes de algunas de las cinco naciones de África Occidental que se reunieron la semana pasada con Trump en la Casa Blanca dijeron que se discutió el tema de la migración y la posibilidad de que sus países reciban deportados de Estados Unidos.
Algunas naciones se han resistido. Nigeria, que no formó parte de esa cumbre en la Casa Blanca, dijo que ha rechazado la presión estadounidense para recibir deportados que son ciudadanos de otros países.
Estados Unidos también ha enviado a cientos de venezolanos y personas de otras nacionalidades a Costa Rica, El Salvador y Panamá, pero ha identificado a África como un continente donde podría encontrar más gobiernos dispuestos a llegar a acuerdos de deportación.
Agencias AP y Reuters