para evitar que la situación derive en una crisis imposible de controlar. Durante su mensaje dominical tras el rezo del Ángelus en el Vaticano, el pontífice advirtió que la violencia creciente amenaza con desencadenar consecuencias devastadoras para toda la región.
El líder de la Iglesia Católica sostuvo que la paz no puede construirse mediante amenazas, ataques ni represalias, sino a través del diálogo y la responsabilidad política. En ese sentido, instó a los gobiernos involucrados a asumir un compromiso ético que permita detener la escalada antes de que el conflicto alcance dimensiones irreversibles.
León XIV también remarcó la necesidad urgente de que la diplomacia recupere protagonismo para proteger a las poblaciones civiles, quienes —según subrayó— son las principales víctimas de las confrontaciones armadas. Además, pidió a los fieles que recen por una salida pacífica y justa.
El llamamiento papal se produjo en un contexto de extrema tensión, luego de ataques recientes y amenazas cruzadas entre distintas potencias, lo que alimenta el temor a una expansión del enfrentamiento con consecuencias imprevisibles.

