Si el 2025 ciclista fuese una telenovela, la Cuatro Puentes fue su final de temporada: calor de justicia, fuga infernal y emoción hasta la última pedalada. Fue allí donde Mauro Domínguez, el calingastino de Tamberías y pieza clave de Gremios por el Deporte – Santa Lucía, se sacó la mufa del año y se regaló una victoria que hace ruido: ganó la carrera más esperada del calendario local marcando 3h 35m 32s y cortando la seguidilla triunfal del equipo municipal de Pocito.
No fue un triunfo tibio: llegaron a meta con un pelotón flaco —apenas 35 valientes soportando el horno del desierto— y, contra todos los pronósticos, Domínguez aguantó mejor el apriete final. Detrás quedaron el Colo Leandro Velardez y Rubén “Polilla” Ramos, dos nombres que también tienen historias por contar, pero que esta vez se quedaron mirando a la espalda del hombre de Tamberías.
La carrera fue un espejo de lo que es el ciclismo local: pasajes veloces, fugas que prometen gloria eterna y un calor que más parecía castigo bíblico que competencia deportiva. La definición se cocinó en carne viva —literalmente— entre Albardón y Chimbas, con Domínguez metiéndole garra y pulmón para ser el último en reír.
¿Y ahora? Mauro no la escondió: dijo que esta victoria es un trampolín para un 2026 ambicioso —“clásicas, Giro y Vuelta” mencionó en tono soñador—, y la dedicó con cariño a su gente de Tamberías, su familia y “a los auxilios que siempre están”. Una frase que puede sonar a agradecimiento genuino… o a estribillo repetido suficientes veces para convertirse en mantra de campeón de barrio.
Lo cierto es que el ciclismo sanjuanino, entre rigores, calendarios apretados y discusiones administrativas (licencias, federación, carreras Open para liberar pelotones), necesita historias como estas: épicas, calientes y con protagonistas que no se achican ante la adversidad. Porque si Domínguez se dio el gusto… el resto está obligado a responderle.

