En un país donde contratar una empresa a veces es como casarse por Tinder —todo parece perfecto hasta que llega la primera factura— surgió una idea revolucionaria: crear una base pública para revisar los antecedentes de las empresas antes de comprarles o contratarlas.
Sí, señoras y señores. Algo tan básico como mirar el prontuario del proveedor antes de firmar un contrato. Un concepto tan novedoso que en Argentina suena casi a ciencia ficción. La propuesta apunta a que cualquier ciudadano, funcionario o pobre alma que esté a punto de cerrar un negocio pueda entrar a una base de datos y verificar si la empresa en cuestión es: Una firma seria, una firma más o menos seria, o una empresa fantasma que aparece cuando hay licitaciones y desaparece cuando hay que cumplir, como ocurrió y ocurre. Porque hasta ahora el sistema era bastante artesanal: uno contrataba una empresa, cruzaba los dedos, rezaba y esperaba que la obra no terminara siendo un galpón torcido con pintura fresca construido por el mismo de siempre, que ademas dice que entrega leche, fideos, harina, cuadernos, pentotal, misiles, computadoras, antibióticos, camas de madera, y ¡el bienamado colchón electoral! La idea es que el sistema permita consultar antecedentes, historial de trabajos, posibles sanciones y otros detalles que ayuden a saber si el proveedor es confiable o si tiene más denuncias que que Tapia y Toviggino. De esta forma, antes de contratar, uno podría hacer una consulta rápida y descubrir cosas maravillosas como que la empresa prometía construir un puente… y terminó entregando una glorieta; que el dueño tiene tres empresas distintas con el mismo teléfono y la misma fotocopiadora sin empleados a cargo; o que el último proyecto que hicieron todavía lo están buscando con drones.
La intención oficial es mejorar la transparencia y evitar problemas en contrataciones públicas y privadas, algo bastante lógico en un contexto donde cada tanto aparecen investigaciones por irregularidades en contratos y licitaciones. En otras palabras, quieren que antes de firmar un contrato millonario alguien tenga la brillante idea de mirar si la empresa existe, si trabaja… y si alguna vez terminó una obra sin desaparecer en una nube de facturas, o si entrego la Cápsula Espacial que se compró para estar en Japón en una hora y media…¿Quién lo dijo?…..Una iniciativa revolucionaria para el San Juan del siglo XXI. Porque, seamos sinceros: en San Juan muchas empresas nacen con una laptop, un primo que sabe hacer facturas y un PowerPoint lleno de promesas.
Y así, entre licitaciones, proveedores milagrosos y contratos misteriosos, nace esta nueva herramienta.
Una especie de “Veraz empresarial”.
Pero en versión criolla.
Para saber, antes de contratar, si la empresa es seria… o si es de esas que construyen edificios invisibles.

