LONDRES.- El “hijo predilecto” de la reina Isabel II, el entonces príncipe Andrés, fue visto durante años como un playboy y militar valiente, pero ahora se ha convertido en una mancha para la corona, tras su arresto el jueves debido a sus controvertidas relaciones con el fallecido Jeffrey Epstein.
La detención de quien ahora es conocido como Andrew Mountbatten-Windsor, a quien la policía investiga para saber si filtró documentos gubernamentales a Jeffrey Epstein, supone un nuevo mazazo para la reputación del miembro de la realeza, que ya se encuentra por los suelos.
Andrés, que cuando nació era el segundo en la línea de sucesión al trono y este jueves cumple 66 años y fye descrito durante décadas como el “hijo predilecto” de Isabel II, ha perdido toda la admiración que generaba, que incluía para los británicos su participación en la Guerra de las Malvinas contra Argentina en 1982. Hoy es visto como poco más que un paria público.
Si para la fallecida reina Isabel II podía ser su hijo favorito, de los cuatro que tenía, su hermano mayor, Carlos III, que sucedió en el trono a su madre ha querido marcar distancias, tras ir saliendo a la luz la relación de Andrés con el delincuente sexual Epstein.
El pasado 9 de febrero, el ahora monarca indicó estar “listo para ayudar” en las investigaciones sobre su hermano, si la policía lo solicitara.
Andrés, que ha debido renunciar a sus título de príncipe y duque de York, era considerado un “héroe” de la guerra de las Malvinas, en la que participó a los 22 años como piloto de helicóptero.
En agosto de 2022, la estadounidense Virginia Giuffre, que se suicidó en 2025, lo acusó de haberla agredido sexualmente tres veces en 2001, cuando ella tenía 17 años, por la intermediación de Epstein, condenado por pederastia, que se suicidó en prisión en agosto de 2019. Andrés siempre negó esas acusaciones.
En noviembre de 2019, Andrés trató de defenderse sobre su relación con Epstein en una entrevista con la periodista Emily Maitlis televisada con la BBC que se convirtió en un verdadero fiasco.
El príncipe se mostró arrogante y carente de compasión por las presuntas víctimas de Epstein. Andrés explicó que el financiero le había permitido conocer a gente interesante y juzgó simplemente “inapropiado” el comportamiento de su amigo.
La entrevista provocó tal polémica que lo llevó a anunciar aquel año que se retiraba de la vida pública, una decisión humillante y rarísima para un miembro de la familia real.
Años después, en 2022, Andrés acepta llegar a un acuerdo para resolver una demanda civil en Nueva York presentada por Giuffre, que alegó que fue obligada a tener relaciones sexuales con el príncipe cuando tenía 17 años. Aunque no admitió ninguna de las acusaciones de Giuffre, Andrés reconoció que ella había sufrido como víctima de abuso sexual.
Expertos legales estiman que el acuerdo, cuyo monto no se divulgó, le costó al hermano del rey hasta 10 millones de dólares. El origen de los fondos ha permanecido turbio desde entonces.
Andrew Albert Christian Edward Mountbatten-Windsor nació en el Palacio de Buckingham el 19 de febrero de 1960, cuando la reina tenía 33 años, casi 10 años después del nacimiento de su hermana mayor, Ana, convirtiéndose en el primer hijo nacido de un monarca reinante en 103 años.
Al igual que su padre y su hermano mayor Carlos, asistió a la exigente escuela privada Gordonstoun en Escocia antes de ingresar en la academia naval de Dartmouth en 1979.
Se alistó en la marina, se convirtió en piloto de helicóptero en 1981 y navegó con el portaaviones HMS Invincible durante el conflicto de Gran Bretaña con Argentina en las Malvinas, en 1982, pilotando un helicóptero Sea King en misiones antisubmarinas y de transporte, por lo que más tarde fue condecorado con una medalla de campaña.
En su juventud fue uno de los solteros más codiciados y multiplicó las conquistas antes de casarse, en 1986, con Sarah Ferguson, conocida popularmente como “Fergie”. La pareja fue nombrada duque y duquesa de York por la reina el día de su boda.
Dos hijas nacieron de esa unión, las princesas Beatriz (1988) y Eugenia (1990), pero el matrimonio no duró. Se separaron en marzo de 1992, en un año de escándalos para la familia real que la reina describió como un “annus horribilis”.
A pesar de su divorcio, en 1996, Andrés y Sarah afirmaron ser siempre “los mejores amigos del mundo” y la duquesa salió en su defensa.
Después de 22 años en la Marina Real, el duque de York se convirtió en el representante especial del Reino Unido para el comercio internacional, pero fue sumamente criticado por sus elevados gastos a expensas de los contribuyentes.
Sus amigos describían al duque de York como un hombre sencillo cuya principal pasión era su trabajo. Afirmaban que sus esfuerzos como enviado comercial para promover los negocios británicos en el extranjero a menudo pasaban desapercibidos. Sin embargo, algunos diplomáticos lo consideraban grosero, ignorante y maleducado.
Sin embargo, fue su vida personal la que caparó las noticias. Los tabloides lo relacionaron con una serie de mujeres, desde modelos hasta empresarias, y lo apodaron “Air Miles Andy” (Andrés, el de las millas) por su estilo de vida jet set.
Tras su separación, Andrés fue visto junto a mujeres con los pechos descubiertos de vacaciones en Tailandia o participando en una fiesta de disfraces con el tema de “prostitutas y proxenetas” en Estados Unidos.
Su vida dio un vuelco por su larga amistad con Epstein, que fue encarcelado en 2008 por delitos sexuales contra menores. Se vio obligado a abandonar su puesto de embajador comercial itinerante en 2011 y Giuffre lo acusó de abusar sexualmente de ella en 2015.
Precisamente su comportamiento cuando ejercía ese cargo, entre 2001 y 2011, motivó este jueves su arresto por la policía británica.
El pasado 11 de febrero, salieron a la luz documentos que parecen indicar que el hermano del rey Carlos III transmitió informaciones confidenciales a Epstein cuando ejercía esa función.
Sus relaciones con el yerno del expresidente tunecino Ben Ali, así como con el hijo del difunto dictador libio Muammar Gadafi y con un sulfuroso multimillonario kazajo ya eran vistas con malos ojos, pero en 2011 salieron a la luz sus vínculos con Epstein, condenado en 2008 por conducir a las niñas a prostituirse.
En octubre pasado, a medida que se publicaban más revelaciones sobre Epstein, el rey Carlos despojó a su hermano de su título de príncipe y lo obligó a abandonar su residencia en Windsor.
Para los críticos, su caída fue consecuencia de su arrogancia y sus aires de superioridad. Un antiguo agente de protección real dijo que el príncipe Andrés montaba escándalos si se movían los ositos de peluche de su cama.
Agencias AFP, AP y Reuters

