¡»Paren las rotativas» diría el Seba Saharrea, y otros agregarían «no más tizasos»! Después de semanas de gritos, paros, amenazas, caritas largas y declaraciones con más humo que chorizo mal hecho, el Gobierno logró calmar a los gremios docentes. ¿Cómo? Fácil: les tiraron 10 puntitos al nomenclador y una palmadita en la espalda, y con eso alcanzó para apagar el incendio. Al parecer, la nueva pedagogía es “las cosas no están bien, pero hay que bancarla chicos, y con buena cara”. Los funcionarios orreguistas salieron a festejar el acuerdo como si hubieran ganado el Mundial de paritarias. Respiraron tan profundo que más de uno se mareó. ¡No es para menos! Evitaron otro paro, y otra foto de docentes con carteles de paro.
EL AGENTE RUMOR SE DISFRAZO DE NOMENCLADOR
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