Algunos militantes o pelotudos del PJ están que echan humo con la diputada Marisa López, pero no porque haya traicionado al peronismo, sino porque su marido tiene un cargo en el gobierno libertario. Como si el carnet de afiliación se extendiera por matrimonio, la critican más por lo que hacen otros miembros de su familia que por su gestión. ¿Desde cuándo el peronismo pide certificado de pureza ideológica en la pareja? Mientras tanto, otros callan ante compañeros que ya coquetean con el oficialismo. Indignación selectiva, le dicen.