La 13ª sesión de la Cámara de Diputados de San Juan arrancó como arrancan las viejas heladeras: tarde, temblando y haciendo ruidos raros, señal clara de que el oficialismo ya no manda ni sobre el reloj. Desde temprano, peronistas y bloquistas se juntaron para una actividad que dominan desde hace años: no dar quórum. Es su crossfit. Su yoga. Su manera zen de decir “hoy no, mañana vemos”.
Y así empezó un día legislativo tan enredado que ni Google Maps te lo resuelve. La famosa Ley de Transporte, prometida “para hoy”, quedó como promesa de político: “¿hoy? Mirá… la semana que viene, con suerte y viento a favor”.
De repente, el presidente primero Enzo Cornejo decidió que ya no quería estar en el atril y pidió que lo reemplazara Marisa López. ¿Para qué?
Para bajar a su banca a leer su propia moción de transporte mientras lo grababan con un celular como si fuera un influencer de TikTok.
Casi se escuchó la voz en off: “Activa la campanita para no perderte mis próximas mociones”. Periodistas, legisladores y hasta las palomas del techo por afuera quedaron mirando tipo: ¿En serio estamos viendo esto? Mientras tanto el diputado Carlos Jaime se despidió con aplausos, emoción y esa cosa espiritual de cuando uno dice:
“muchachos, me voy… pero antes quiero dejarles un incendio prendido, y recordarles que voy a cobrar el doble y mas que uds». Y pidió el tratamiento de la Ley de Emergencia Hídrica.
Y ahí… ahí explotó todo. El oficialismo quería aprobarla rápido, sin anestesia.
La oposición preguntó: —¿Para qué quieren otra ley si ya tienen todas las herramientas? —Además, ¿por qué OSSE y Hidráulica aparecen mezclados como fideos con dulce de leche?
El peronismo pidió un cuarto intermedio de 5 minutos.
Duró media hora. Gritos en los pasillos.
Llamado urgente a Luis Rueda: “Luis, vení YA, se están prendiendo fuego”. Mientras tanto: Peronistas en cónclave místico, bloquistas negociando como si fuera el Consejo Jedi, libertarios sacando cuentas, independientes mirando quién pagaba el café. Los teléfonos ardían más que la tarjeta SUBE después de un aumento.
Cuando se retomó la sesión, el presidente no apareció.
El peronismo aplaudió con ironía fina, y uno de los diputados del PJ dijo «Miralos, estan transpirando del miedo…». El oficialismo estaba desordenado como lista de supermercado escrita en servilleta.
Finalmente, la oposición logró devolver la ley a comisión por un margen mínimo. Y la perlita: ¡El peronismo votó unido por primera vez en siglos!
El Agente Rumor dice que el gobierno En la Comisión de Legislación y Asuntos Constitucionales está en minoría.
Eso significa que toda ley grande —Transporte, Emergencia Hídrica, Presupuesto— vuelve a comisión y muere de congestión legislativa. Es como mandar proyectos a una cinta transportadora que solo va para atrás.
Algo se escuchó en voz baja, pero todo el mundo lo oyó:
“Esto lo tiene que arreglar Orrego en persona.” . Con el Presupuesto 2026, la Tributaria y la designación de fiscales en juego, la Cámara entró en modo horno-máximo. Y el cierre de la jornada dejó una verdad, y es lo que se escuchó. Marcelo Orrego en persona y cara a cara va a tener que arreglar y saber si en temas fuertes que se vienen para tratar el oficialismo es mayoría en la Legislatura, o no lo es.

