RUMOR confirma: un grupo de dirigentes decidió “no mezclarse con nadie” porque son “muy locales”, o sea “No nos quieren en ningún lado, así que nos hacemos los unicos semitas y sopaipillas de San Juan».
Su estrategia es simple: hablar del “orgullo provincial”, mientras los carteles los imprimen en Buenos Aires y los slogans los redacta una app. Entre nosotros, ni ellos saben bien qué defienden, pero lo hacen con tanta pasión que uno duda si están en campaña o en un concurso de oratoria para robots.
El nuevo fenómeno detectado: ahora los candidatos que no mencionan a sus propios jefes políticos, quieren provincializar las elecciones, es decir no tener nada que ver que ver con los quilombos de corrupción que arrasan al peronismo y a los libertarios. Antes si no tenias la foto y el video con el porteño de turno no tenias posibilidades de nada.
Van por la vida diciendo frases tipo: “Yo soy de la gente, no de la estructura”.
Y uno los mira y piensa: “Sí, de la gente… pero la que vive en el country.”
Evitan fotos con sus padrinos políticos, borran el archivo de Twitter y juran que “vienen a renovar la política”, aunque llevan veinte años renovando el mismo escritorio.
Subcategoría del espionaje político: agrupaciones que participan “por convicción” (léase: para no perder la personería). Reúnen militantes, dos banderas, y una radio AM que todavía pasa tonadas. El lema es siempre el mismo: “Esta vez la gente nos va a escuchar.”
Y efectivamente los escuchan… cinco minutos y se van.
Sujetos detectados repitiendo frases tipo “el cambio verdadero” o “la revolución de la libertad responsable sostenible con valores”.
Nadie entiende qué quieren, pero lo dicen con tanto énfasis que parece un curso de coaching disfrazado de mitin político. El agente Rumor observó que sus actos duran menos que un chicle y terminan con aplausos automáticos activados por Bluetooth.
Operación encubierta: transformar likes en votos.
Evidencia: 312 fotos con filtros, 0 propuestas.
Suben videos bailando en TikTok con el eslogan “el futuro sos vos”.
Traducción: “No tengo plan, pero tengo un mionca.”
Cada vez que suben un reel, el poderoso consultor cobra.
Personas convencidas de que “la gente no quiere ideología”.
Tienen razón: la gente tampoco quiere que le suban los impuestos, pero ahí están todos.
Su programa es tan neutro que podría ser impreso en papel higiénico ecológico.
El agente Rumor interceptó un documento interno con el plan de gobierno:
a) No pelear con nadie.
b) No proponer nada.
c) Esperar que el electorado los confunda con alguien más conocido.
Tambien aparecen cada elección como los viejos discos: remasterizados, pero con las mismas canciones.
Vuelven diciendo “ahora sí nos toca”, y uno piensa: “Sí, te toca… pero el timbre, para que vuelvas a tu casa.” . Prometen volver a poner al país de pie, aunque el país ya esté horizontal desde hace rato, y los ves caminar con aire solemne y cartera de cuero, como si todavía existieran las boletas de papel carbónico.
CONCLUSIÓN DEL AGENTE RUMOR DISFRAZADO DE APLAUSO
La política actual se resume así: Unos hacen campaña sin decir con quién van. Otros dicen con quién van, pero no saben adónde. Y los demás solo van… a la foto. El domingo 26 de octubre, gane quien gane, todos saldrán a decir que “ganó la democracia”.
Y ahí el Agente Rumor cerrra el informe, se servirá un Johnny Walker etiqueta azul y dirá «¡Con estos dirigentes, tengo laburo de por vida!»

