La justicia federal de Estados Unidos identificó una operatoria internacional que permitió mover grandes sumas de dólares fuera de la Argentina durante los años del cepo. Las maniobras involucraron importantes volúmenes en negro que pasaron a través de cuevas en varios países y que, en parte, se blanqueaban en un casino de Las Vegas.
Quien colaboró con los investigadores federales es Juan Carlos Palermo, un ciudadano argentino que tuvo una causa abierta durante dos años. Para cerrarla, firmó un acuerdo con las autoridades y aportó información adicional sobre el funcionamiento del circuito investigado, según los documentos que revisó LA NACION.
La relevancia del acuerdo judicial no radica únicamente en la admisión de culpabilidad de Palermo. Como parte del entendimiento con los fiscales, el argentino se comprometió a proporcionar datos sobre otras personas y operaciones vinculadas al circuito investigado. Este tipo de acuerdos suele utilizarse en la justicia estadounidense para avanzar hacia otros participantes del esquema o escalar la investigación hacia niveles superiores.
Juan Carlos Palermo es el padre de Maximiliano Palermo. “Maxi”, como se lo conoce en el ambiente de las apuestas, adquirió notoriedad en febrero pasado por invitar a jugadores de fútbol y periodistas deportivos a apostar en un casino de Las Vegas, Nevada. Entre ellos figuraba Enrique “Quique” Felman, quien estuvo detenido en Estados Unidos.
El periodista aterrizó en el aeropuerto de Miami el 1° de febrero y fue detenido durante 13 días por una deuda impaga de US$300.000 en un casino de Nevada. Felman había sido invitado por Maximiliano Palermo, al igual que otros participantes.
Palermo actuaba como intermediario. Llevaba a los participantes, les pagaba el pasaje, el hotel en Las Vegas, la comida y otros viáticos.
Además, les otorgaba un bono promocional del establecimiento de apuestas. Al igual que su padre, se dedica a la representación de jugadores de casino y percibe comisiones vinculadas a las pérdidas de los apostadores.
Felman describió que el esquema se basaba en préstamos elevados y bonos vinculados al juego. “Te daban un crédito de US$300.000 y ganabas un bono de US$5000; si el crédito era de US$500.000, el bono era de US$10.000. Nos daban las fichas y nos hacían firmar un papel. Te decían: ‘Quedate tranquilo que si perdés, te damos el dinero para devolverlo al casino’”, contó el periodista, que se definió como “víctima”, en una entrevista con LA NACION el mes pasado, al salir del centro de detención Metro West, en Estados Unidos.
Según relató, aunque iba ganando en el casino, fue “inducido a perder”. El episodio ocurrió en marzo del año anterior.
“Lo que más me importa dejar en claro es que de todas las cosas que se vienen diciendo desde hace un mes, casi nada es verdad, sobre todo en redes sociales y en algunos medios”, dijo Maximiliano Palermo, que fue consultado por LA NACION.
“Lo más insólito y absurdo es que hablen de lavado de dinero cuando ninguna de las personas que viajó llevó jamás un centavo para jugar. Mencionan a personas que ni siquiera fueron, hablan de causas que no existen y mil mentiras más. Nosotros simplemente aceptamos la propuesta de un casino que quería llenar el salón con jugadores para promocionarse y nos divirtió viajar cada vez que pudimos. Hicieron de esto una película que nada tiene que ver con la realidad”, agregó.
El caso de su padre tramita bajo el expediente 22-cr-00859. En esos documentos se indica que Juan Carlos Palermo firmó un acuerdo judicial de declaración de culpabilidad vinculado a lavado internacional de dinero. El texto central del proceso —un plea and deferred prosecution agreement— incluye una reconstrucción aceptada por el propio acusado sobre el funcionamiento del circuito investigado por agentes federales.
En esa descripción, aparece una referencia directa a la Argentina y a las limitaciones cambiarias vigentes durante esos años. Según el expediente, parte del sistema operaba para “eludir las restricciones impuestas por la Argentina, incluyendo el ‘Cepo Cambiario’ (sic)”.
El término está escrito en español dentro de un acuerdo penal federal estadounidense, algo infrecuente en este tipo de documentos y que convierte al régimen cambiario local de aquella época en un elemento explícito del caso.
La dimensión argentina en la investigación apareció de manera explícita durante la audiencia realizada el 20 de abril de 2022 en San Diego. Allí, el fiscal federal Carl Brooker resumió ante el juez Mitchell Dembin cómo funcionaba la operatoria antes de que el tribunal aceptara la declaración de culpabilidad.
Según explicó, Palermo comenzó a actuar hacia 2012 desde su domicilio en la Argentina como agente independiente del casino, coordinando la recepción y transferencia de fondos internacionales. Abrió cuentas en América Latina y en Estados Unidos y recibió dinero de aproximadamente 50 personas de alto patrimonio radicadas en el país.
Esos fondos eran posteriormente transferidos al casino para cancelar deudas o financiar crédito anticipado para apostar.
Brooker agregó un elemento central para la investigación: el dinero ingresaba al sistema financiero estadounidense sin las verificaciones que imponen las leyes norteamericanas. Según sostuvo en su argumentación, el acusado tomó fondos del exterior y los repatrió “limpios a los Estados Unidos sin verificar el origen”. Palermo confirmó que la reconstrucción presentada por la fiscalía era correcta.
Los casinos de Nevada
Aunque en el expediente 22-cr-00859 el establecimiento involucrado aparece mencionado únicamente como “Casino”, un comunicado posterior del Departamento de Justicia permite identificarlo.
El 6 de septiembre de 2024, la Fiscalía Federal del Distrito Sur de California informó que el casino Wynn Las Vegas acordó pagar US$130.131.645 para resolver acusaciones penales vinculadas al uso de transferencias de dinero no registradas para canalizar fondos de jugadores extranjeros hacia el establecimiento.
La investigación fue encabezada por la U.S. Attorney’s Office de ese distrito, con participación de la Homeland Security Investigations (HSI) -la agencia del Departamento de Seguridad Nacional especializada en delitos financieros transnacionales- y del IRS Criminal Investigation, según detalló el comunicado oficial del Departamento de Justicia.
El texto menciona expresamente a Juan Carlos Palermo. Según el comunicado, mientras actuó como agente independiente del Wynn, operó y controló múltiples negocios de transferencia de dinero sin licencia dentro y fuera de Estados Unidos que realizaron más de 200 transferencias con cuentas bancarias controladas por Wynn o entidades asociadas, en nombre de más de 50 clientes extranjeros, por más de US$17,7 millones.
Palermo operaba una empresa de transmisión de dinero no registrada, actividad que en Estados Unidos requiere autorización federal y estrictos controles antilavado. Según la fiscalía estadounidense, el casino contrataba a agentes independientes que actuaban como transmisores de dinero sin licencia para reclutar apostadores extranjeros. Para que esos jugadores pagaran deudas o tuvieran fondos disponibles para apostar, los intermediarios transferían dinero mediante empresas, cuentas bancarias y terceros en distintos países hasta que el dinero llegaba a cuentas controladas por el casino en Estados Unidos. Una vez allí, los fondos eran acreditados en las cuentas internas de los jugadores dentro del establecimiento.
El capítulo argentino es un vértice en el marco de una operación ilícita presuntamente mayor y de escala internacional, ya que las maniobras involucraron cuentas, emisores y destinatarios en más de 15 países. Entre ellos, México, Uruguay, Suiza, Hong Kong, Emiratos Árabes Unidos e Islas Caimán, además de la Argentina.
Según la reconstrucción judicial, Palermo coordinaba operaciones con estructuras dedicadas a realizar intercambios físicos de dinero para compensar pagos internacionales. Los papeles mencionan expresamente el uso de “redes clandestinas de cambio de dinero con base en la Argentina”, en referencia a las cuevas, para facilitar movimientos internacionales evitando restricciones regulatorias.
El sistema funcionaba mediante compensaciones entre países, como la Argentina. Mientras el dinero era entregado en efectivo en una jurisdicción, su equivalente era acreditado en otra mediante cuentas controladas por intermediarios.
Las comisiones aplicadas por el circuito se ubicaban aproximadamente entre el 3% y el 6%, según la investigación federal norteamericana. En la práctica, el esquema permitía movilizar fondos internacionalmente sin hacer transferencias directas desde jurisdicciones sujetas a controles cambiarios.
Ante la consulta de LA NACION, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) informó que no tiene investigaciones ni sumarios abiertos contra Palermo padre ni su hijo.
Las transferencias
La justicia norteamericana identificó transferencias concretas. Una de ellas ocurrió el 21 de marzo de 2018, cuando aproximadamente US$200.000 fueron transferidos desde una cuenta controlada por Palermo en Uruguay hacia otra cuenta bajo su control en Estados Unidos.
Según los investigadores, ese tipo de movimientos reflejaba el funcionamiento multinacional del circuito. A partir de 2019, muchas coordinaciones comenzaron a realizarse mediante aplicaciones de mensajería encriptada utilizadas para organizar pagos y transferencias entre distintos países.
Otro elemento mencionado por los investigadores es la existencia de registros internos utilizados para seguir obligaciones financieras dentro del sistema. El acuerdo describe una contabilidad permanente —definida como un running tally— destinada a anotar deudas e intereses entre clientes, intermediarios y cuentas utilizadas en la operatoria. Ese mecanismo permitía equilibrar pagos realizados en distintas jurisdicciones sin necesidad de transferencias bancarias en cada operación.
Acuerdo a cambio de información
La audiencia también dejó al descubierto el carácter poco frecuente del acuerdo alcanzado con el Departamento de Justicia.
Los documentos revisados por LA NACION muestran que el propio juez explicó que se trataba de un mecanismo “inusual” mediante el cual el tribunal aceptaba la declaración, pero difería la condena durante dos años.
En ese período, el acusado debía colaborar con las autoridades federales, entregar documentación y proporcionar información vinculada al funcionamiento del circuito investigado.
Dos años después, el 5 de abril de 2024, la fiscalía federal solicitó cerrar definitivamente el caso tras verificar el cumplimiento de las condiciones previstas.
Los fiscales señalaron, además, dificultades logísticas vinculadas a la necesidad de garantizar la presencia de Palermo en Estados Unidos, dado que se trataba de un ciudadano argentino cuyo ingreso dependía de vuelos internacionales y autorizaciones migratorias. Ese dato muestra el interés de EE.UU. por seguir escalando el tema.
La investigación federal abre la puerta a una conclusión fuerte. Durante años de fuertes restricciones cambiarias en la Argentina, existió un mecanismo internacional capaz de mover dinero mediante compensaciones físicas, cuentas offshore y transferencias coordinadas desde múltiples jurisdicciones que funcionó aprovechando las limitaciones impuestas por el sistema cambiario argentino.

