A los 84 años falleció Eduardo Alfredo Pósleman, una de las personalidades más destacadas del bloquismo y figura clave en la política sanjuanina de las últimas décadas. Su nombre quedó asociado para siempre a la recuperación democrática, etapa en la que asumió un rol decisivo y por la cual fue recordado como “El peón de la democracia”.
Formado como abogado en la Universidad Nacional de Córdoba en 1969, Pósleman inició una carrera pública marcada por la responsabilidad y el compromiso institucional. Fue ministro de Gobierno en tres oportunidades bajo la conducción de Leopoldo Bravo, además de legislador provincial y senador nacional entre 1989 y 1992, banca a la que accedió tras el fallecimiento de un representante en funciones. Durante esa etapa participó en actos internacionales y tuvo la oportunidad de reunirse con el papa Juan Pablo II.
En 1981 fue designado director del Banco de San Juan y, un año después, el presidente de facto Reynaldo Bignone lo convocó para asumir la gobernación interina de la provincia. Le encomendó una misión histórica: preparar el camino hacia las elecciones libres que marcarían el retorno de la democracia. Desde el 6 de diciembre de 1982 hasta diciembre de 1983 condujo los destinos de San Juan, entregando el mando a Leopoldo Bravo, electo por el voto popular tras el fin de la dictadura.
Su compromiso con la institucionalidad también lo llevó a integrar en 1986 la Convención Constituyente Provincial, donde participó en la reforma de la Constitución sanjuanina. Décadas más tarde, en 2021, fue distinguido por la Cámara de Diputados como Ciudadano Ilustre, en reconocimiento a su aporte a la vida pública.
Si bien en sus últimos años redujo la actividad profesional, nunca se alejó del todo de la abogacía ni de la reflexión política. “La edad me hizo bajar el ritmo, pero no abandonar la pasión”, confesaba en una entrevista en 2020.
El fallecimiento de Eduardo Pósleman significa la partida de un dirigente que supo ocupar cargos de enorme relevancia, pero sobre todo de un hombre que dejó una huella profunda en la historia de San Juan. Su legado será recordado como el de quien condujo con firmeza y prudencia uno de los momentos más delicados de la provincia: la transición hacia la democracia.

