Desde que llegó a la Presidencia, Javier Milei se consolidó como uno de los mandatarios argentinos más activos en redes sociales, especialmente en X imitando lo que en algún momento de su presidencia hacía Cristina Kirchner y sus militantes de La Cámpora. Sin embargo, su intención declarada de moderar su lenguaje chocó con la realidad de sus publicaciones: según un informe elaborado por FOPEA, el uso de insultos y ofensas directas no solo se mantuvo, sino que siguió siendo una constante de su comunicación digital.
El análisis, que abarcó más de 113.000 tuits publicados o replicados por el Presidente entre diciembre de 2023 y septiembre de 2025, reveló que alrededor del 15% de esos mensajes incluían expresiones agresivas. En números concretos, se detectaron 16.806 ofensas dirigidas a dirigentes políticos, periodistas, empresarios, medios y otros actores sociales.
Aunque en agosto de 2025 Milei aseguró que reduciría los agravios en sus publicaciones, los datos muestran que la disminución fue relativa: mientras que los insultos mensuales se redujeron de más de 500 a poco menos de 300, el estilo confrontativo no desapareció.
El informe identifica patrones repetidos en su discurso digital, con términos como “delincuente”, “corrupto”, “ensobrado” o “mentiroso”, y advierte que más de la mitad de los mensajes agresivos contenían adjetivos despectivos.
Los ataques a profesionales de la prensa también sobresalen en el relevamiento: se registraron ataques directos contra 62 periodistas y comunicadores y 14 medios distintos, con planteos de deslegitimación que generan un clima de tensión entre el gobierno y los sectores críticos.
Más allá de la cantidad de insultos, el informe subraya un efecto más difícil de medir: la autocensura. El estilo agresivo instalado desde la cuenta del Presidente, amplificado por redes aliadas, genera un ambiente donde el debate público se empobrece y los límites de lo tolerable en la discusión política se corren hacia terrenos cada vez más hostiles.

