• Radio Red de Medios 89.3 en VIVO
  • Radio Rivadavia 89.7 MHZ San Juan
  • San Juan
  • Nacionales
  • Mundo
  • Opinión
Diario Plural San Juan
EN VIVO

Transmisión en Vivo

Tu navegador no soporta el elemento video.
Diario Plural San JuanDiario Plural San Juan
Redimensionador de fuentesAa
Search
¿Ya tiene una cuenta? Iniciar sesión
Síguenos
© 2022 Foxiz News Network. Ruby Design Company. All Rights Reserved.
Diario Plural San Juan > Mundo > Con la fuerza de las armas puso de rodillas a sus rivales y se convirtió en el mayor narcotraficante del mundo
Mundo

Con la fuerza de las armas puso de rodillas a sus rivales y se convirtió en el mayor narcotraficante del mundo

Última actualización: 23 de febrero de 2026 7:04 am
Compartir
15 Lectura mínima
COMPARTIR


>LA NACION>Seguridad
  • 22 de febrero de 2026
  • 20:26
  • 11 minutos de lectura‘

Pablo Escobar Gaviria, Joaquín Guzmán Loeira, alias el Chapo; Ismael “el Mayo” Zambada; Amado Carrillo, el “señor de los Cielos”, o los hermanos Jorge, Juan David y Fabio Ochoa, fundadores del cártel de Medellín, o Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela, iniciadores del de Cali. Todos ellos inscribieron su nombre en el infame club de los grandes narcotraficantes de la historia. Todos ellos, de una u otra manera, quedaron fuera de carrera. Sus organizaciones languidecieron o cambiaron de manos. Y el que emergió como el nuevo enemigo número uno de las autoridades fue Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, el Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), uno de los más sangrientos de México, convertido en el mayor traficante de drogas del mundo. La carrera del huidizo narco de 59 años terminó de forma brutal este domingo durante una incursión del Ejército mexicano en las sierras en las que se ocultaba.

Se había vuelto uno de los objetivos más preciados de la Justicia de su país y de la DEA norteamericana, que había aumentado de 10 a 15 millones de dólares la recompensa para quien permitiera atraparlo, vivo o muerto.

Hace casi una década, el 16 de octubre de 2017, el entonces fiscal general de los Estados Unidos, Jeff Sessions, anunció públicamente que «el Cartel de Jalisco Nueva Generación es una de las cinco organizaciones criminales transnacionales más peligrosas en la faz de la Tierra» junto con el cartel de Sinaloa, el clan del Golfo, la Mara Salvatrucha 13 y Hezbollah. Sobre el clan liderado por el Mencho, afirmó que, tras su fundación, nueve años atrás, había expandido su presencia al 75% de México. Para entonces traficaba hacia los Estados Unidos cinco toneladas de cocaína y 5000 kilos de metanfetamina por mes.

En 2018, la Procuraduría General de la República (PGR) de México ofrecía poco más de US$1,5 millones por información útil para atraparlo, acusado de delitos relacionados con la criminalidad organizada, narcotráfico y homicidios.

El cerco sobre el Mencho se hacía cada vez más estrecho. El método era tachar nombres del círculo íntimo de Oseguera Cervantes. Ya habían sido detenidos sus dos hermanos, Abraham, alias Don Rodo, y Antonio, el Tony. También dos de sus hijos: Rubén, el Menchito, acusado de trafico de drogas por la Justicia de Columbia, y Jessica Johana, “La Negra”, que cumplió 30 meses en la cárcel luego de que un tribunal la encontrara culpable de haber lavado dinero del CJNG a través de la propiedad y administración de empresas.

Abraham Oseguera Cervantes, alias Don Rodo

Incluso su esposa, la poderosa Rosalinda González Valencia, La Jefa, arrestada en 2021, condenada a cinco años por “delitos contra la salud y operaciones con recursos de procedencia ilícita” y en libertad condicional desde febrero del año pasado.

Pero el golpe de fuerza que prefiguró el acto final del Mencho lo dio la DEA en septiembre del año pasado, con un megaoperativo en el que la agencia antidrogas norteamericana realizó 670 arrestos; incautó 244 armas; 18,6 millones de dólares en efectivo y otros 29,7 en activos, y secuestró 92 kilos de fentanilo, 1,1 millones de pastillas, seis toneladas de metanfetamina, 22 toneladas de cocaína y 33 kilos de heroína.

Nemesio Oseguera Cervantes había nacido en Michoacán el 17 de julio de 1966 y tuvo una larga trayectoria criminal ligada al tráfico de drogas hacia los Estados Unidos. De hecho, una de sus imágenes más icónicas, en las que aparece con un abultado peinado, con pelo castaño oscuro encrespado y camisa de jean gastada, fue tomada por el Departamento de Policía de San Francisco en 1989, que lo arrestó cuando él solo tenía 20 años por venderles heroína a policías que actuaban de forma encubierta. Esa vez cayó junto a su hermano Abraham. Como aceptaron los cargos, solo cumplieron tres años de cárcel.

Pero el Mencho no se quedó quieto. No tuvo escrúpulos y no ahorró violencia en su explosiva expansión. Como parte de una célula del llamado Cártel del Milenio, organizó y encabezó el ejército de sicarios que se propuso exterminar a uno de los clanes criminales más activos y sanguinarios de México: los Zetas, un grupo paramilitar dedicado tanto al terrorismo como al narcotráfico fundado por Osiel Cárdenas Guillén y que tuvo entre sus últimos grandes líderes a Miguel Ángel Treviño Morales, el Z40.

Y no se quedó solo en la violencia: su matrimonio con Rosalinda le permitió sellar un pacto familiar y de negocios con Abigael González Valencia, el jefe del clan de Los Cuinis, que se convertiría en el brazo financiero del Cártel de Jalisco Nueva Generación y que, en su estrategia de lavado de dinero internacional, llegó a asentarse en Puerto Madero y en Punta del Este.

Nemesio se insertó, así, en el corazón de ese clan encabezado por Abigael González Mendoza y Estela Valencia Farías, que con sus 18 hijos eran una familia pobre que cultivaba paltas en Aguililla, Michoacán, hasta que, en los años 70, olieron los vientos de cambio y reemplazaron los aguacates por la marihuana y la amapola, materia prima para la fabricación de opio y heroína. El viraje llevó a los varones González Valencia a migrar hacia la costa oeste de los Estados Unidos para afianzar las rutas de tráfico y comercialización de la droga que ellos mismos producían. Con ellos se fue el Mencho, ya enamorado de Rosalinda.

Veinte años después de aquel arresto en San Francisco, el Mencho no solo había logrado exterminar a sus archienemigos, los Zeta –victoria que le valió el apodo de “El mata-zetas”–, sino que, gracias a fusiones y apropiaciones de cárteles derrotados, se había erigido como la cabeza del Cártel de Jalisco Nueva Generación.

Todavía tenía rivales de peso en la logística del tráfico de drogas hacia el norte, el más importante para los narcos mexicanos. El Cártel de Sinaloa, por ejemplo, que expandía sus negocios desde la costa norte del Pacífico bajo el mando del Chapo Guzmán.

Y para mostrar sus intenciones, el Mencho “se le plantó” al que, para entonces, era el enemigo público número uno de la DEA. En el verano boreal de 2016, en una célula de los “mata-zetas”, armados hasta los dientes, irrumpieron en La Leche, un restaurante de lujo de Puerto Vallarta en el que un joven millonario festejaba su cumpleaños. Con sus fusiles de asalto fueron hasta la mesa vestida de blanco e iluminada por las velas y rodearon a los 17 comensales. Sorprendidos, nadie amagó siquiera a moverse. Obligaron a uno de ellos a arrodillarse, lo patearon en las costillas y lo doblegaron; a otro le ordenaron que se levantara y marchara; se los llevaron en dos enormes SUV negras. Sin disparar un solo tiro, y en una operación que no les demandó más que dos minutos, las huestes de Oseguera Cervantes secuestraron a Iván y Jesús Alfredo Guzmán, los hijos del Chapo, que consiguió que los liberaran por US$2.000.000 y muchísima droga.

A partir de ese golpe, comenzó a convertirse en leyenda. Un año después, agentes de la DEA comenzaban a decir: “Antes era el Chapo; ahora, el Mencho”. El CJNG se convirtió en la quintaesencia del narcotráfico transnacional. Establecieron rutas de tránsito hacia los Estados Unidos, Europa, América del Sur, Asia y África y, con su ejército armado, custodió esa logística, combatió a rivales y eliminó a traidores. Los cientos de cuerpos que aparecieron en tumbas gigantes en distintas partes del territorio mexicano son atribuidos a las venganzas de los sicarios de Oseguera Cervantes.

“Esto es estilo ISIS”, dijo a la revista Rolling Stone un agente de la DEA que ha investigado al Cártel. “El modo en el que matan a la gente, los impresionantes números, no tiene parangón ni siquiera en México”.

A fines de 2016, un informe de la PGR de México revelaba que el CJNG desbancó era “la agrupación con mayor expansión en el país y la menos golpeada por parte de las fuerzas de seguridad”. A su presencia inicial en cuatro Estados –Jalisco, Colima, Michoacán y Veracruz– le sumó, en menos de media década, el dominio del territorio en Baja California, Baja California Sur, Tamaulipas, Zacatecas, Guanajuato, Nayarit, Guerrero y Morelos. Se da por hecho que tuvo, también, presencia en la Ciudad de México, pero los rastros de esas operaciones desaparecieron de los informes de la fiscalía.

El Mencho, líder brutal de la organización criminal de mayor preeminencia en México, es casi un fantasma. Cultiva tanto la ultraviolencia como el perfil bajo y no duda a la hora de deshacerse de quienes intentan meter las narices en sus negocios o husmear sus operaciones. El 15 de mayo de 2017 fue asesinado el periodista Javier Valdez Cárdenas, corresponsal en Sinaloa del diario La Nación, de México. Un auto se le cruzó en el camino en el centro de Culiacán y los sicarios lo acribillaron. Su homicidio fue atribuido al Cártel de Jalisco Nueva Generación.

Un año después, la policía creyó haber abatido al nuevo enemigo público número uno de México. El 23 de marzo de 2018, un helicóptero artillado del Ejército detectó un convoy en el que iban Oseguera Cervantes y su custodia. Informaron que las ráfagas de la aeronave habían cobrado la vida del Mencho. Pero, muy pronto, la información fue desmentida; primero, por la TV, y luego, por la propia Procuración General de la República.

La venganza llegó pronto: ese mismo año, gatilleros del CJNG atentaron contra un exfiscal en la puerta de un restaurante de Guadalajara. La PGR aumentaba la recompensa para buscar atraparlo; la cabeza del Mencho ya valía más que la del Mayo Zambada, sucesor del Chapo Guzmán al frente del Cártel de Sinaloa.

En julio de 2019, el secretario de Seguridad Pública del estado de Michoacán, Martín Godoy Castro, murió cuando se estrelló el helicóptero en el que viajaba desde Morelia hacia Huetamo, en Michoacán, corazón del poder de los de Jalisco. La Justicia consideró que no había sido un accidente, sino un atentado, y que el ideólogo no era otro que el Mencho.

Ni siquiera la detención de Rosalinda, acusada de lavado de dinero y atrapada en un operativo de la Armada en Zapopan, Jalisco, a mediados de noviembre de 2021, melló la actividad del CJNG, que para entonces ya había virado al negocio del tráfico de metanfetaminas hacia el norte, mucho más redituable que el de la cocaína o la heroína. De hecho, dos días después del arresto de “la dama”, Laisha Michelle Oseguera González, hija de Rosalinda y Nemesio, secuestró a dos efectivos de la Secretaría de Marina de México en audaz represalia.

Rosalinda, acusada de “supervisar los recursos financieros y legales” del Cártel de Jalisco, incluidas 70 empresas y recursos y bienes por valores multimillonarios, pagó y fue excarcelada bajo fianza, y siguió el largo proceso en el que el 15 de abril de 2024 tuvo un fallo favorable en el Centro de Justicia Penal Federal, situado en Xochitepec, Morelos: un juez de control dijo que la Fiscalía General de la República no había logrado presentar pruebas suficientes como para procesarla en la causa 254/2023.

Ni siquiera eso hizo salir de su encierro al Mencho, el más poderoso narco en actividad, al que la Justicia de México quiere quebrar minándole la familia. Se dice que, como para alimentar ese mito, hizo correr el rumor de que había muerto en un hospital privado de Guadalajara.

El operativo de este domingo en las sierras de Jalisco, el enclave en el que se había hecho fuerte, demostró de forma empírica que aquello no era más que un rumor. El ataque de las fuerzas especiales del Ejército con apoyo de helicópteros artillados le puso fin definitivamente a la historia brutal del Mencho y es un espaldarazo para la presidenta Claudia Sheinbaum y, en especial, para su secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, que en junio de 2020 sobrevivió a un atentado ordenado por el líder del CJNG en el que murieron tres guardias del funcionario, que resultó herido.


Comparte este artículo
Facebook Whatsapp Whatsapp Correo electrónico Copiar enlace
No hay comentarios

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.

Sigue leyendo...

Mundo

Por primera vez en casi 60 años un presidente sirio habló ante la ONU

NUEVA YORK.- En un hecho histórico, el presidente de Siria, Ahmed al-Sharaa, se convirtió este miércoles en el primer líder…

6 Lectura mínima
Mundo

Con la condena a una anciana nazi de 99 años, Alemania culmina los veredictos a los criminales del Tercer Reich

Los tribunales alemanes dictaron el martes la sentencia definitiva contra una exsecretaria de un campo de concentración nazi de 99…

5 Lectura mínima
Mundo

La columna completa de Jeff Bezos en la que explica por qué The Washington Post no apoyó a Kamala Harris

WASHINGTON.- En las encuestas públicas anuales sobre confianza y reputación que se hacen en Estados Unidos, los periodistas y los…

8 Lectura mínima
Mundo

Quiénes son las tres rehenes israelíes que serán liberadas por Hamas en las próximas horas

Tras la confirmación del alto al fuego entre Israel y Hamas, se dieron a conocer los nombres de las tres…

5 Lectura mínima
Diario Plural San Juan
© Pagina desarrollada por Estracom Top Up Saldo PayPal Kanopi Kain Malang Harga Lift Rumah
Welcome Back!

Sign in to your account

Username or Email Address
Password

¿Ha perdido su contraseña?