LONDRES.– La reciente publicación de millones de archivos de la investigación norteamericana sobre Jeffrey Epstein, a fines del mes pasado, revelaron nuevos detalles sobre la relación entre el delincuente sexual condenado y el expríncipe Andrés Mountbatten–Windsor de Inglaterra, que culminaron el jueves en la detención del expulsado miembro de la realeza y un nuevo escarnio público para la familia real británica.
Entre otras evidencias, los correos electrónicos difundidos por el Departamento de Justicia de Estados Unidos incluyen una invitación para que Epstein cenara en el Palacio de Buckingham, la oferta de Epstein de presentar a su interlocutor –quien se presume sería el expríncipe– a una mujer rusa de 26 años y fotografías que aparentemente muestran a Andrés arrodillado sobre una persona no identificada que yace en el suelo.
Las últimas revelaciones llegaron tres meses después de que el rey Carlos III despojara a Andrés de sus títulos reales, incluido el derecho a ser llamado príncipe, en un intento por aislar a la monarquía del constante flujo de informaciones sobre la relación de su hermano menor con el delincuente sexual, que ha empañado a la familia real durante más de una década.
Este jueves, la policía británica arrestó al expríncipe por “sospecha de mala conducta en el ejercicio de un cargo público” por otra revelación de la última publicación de documentos: las autoridades dijeron estar “evaluando” reportes según los cuales Andrés compartió en 2010 información confidencial de cuando era enviado comercial del Reino Unido con el financista.
Los documentos muestran que la familia real “tenía que hacer algo para separar a Andrés del resto de la familia”, dijo Craig Prescott, experto en derecho constitucional y en la monarquía en Royal Holloway, Universidad de Londres. “Y a medida que salen más cosas a la luz, uno siente que estaban justificados”, agregó, sobre las medidas que fue tomando el rey Carlos III para mostrar un aislamiento de su hermano.
Los documentos plantean serias dudas sobre el criterio de Andrés, al tiempo que ofrecen una mirada poco habitual sobre cómo se comportan, puertas adentro, algunos de los miembros de la superélite mundial, agregó Prescott.
Las revelaciones han reavivado además las preguntas sobre si Mountbatten–Windsor debería cooperar con las autoridades norteamericanas que investigan a Epstein y sus vínculos con figuras poderosas de todo el mundo.
“Siempre he dicho que cualquiera que tenga información debería estar dispuesto a compartirla en la forma en que se le pida hacerlo“, opinó a principio de este mes el primer ministro británico, Keir Starmer, sugiriendo que Andrés debería colaborar plenamente con los investigadores.
Mountbatten–Windsor dijo a fines de 2019 que estaba dispuesto a ayudar a cualquier autoridad pertinente en la investigación sobre Epstein. Sin embargo, documentos previos difundidos por el Departamento de Justicia muestran que, durante 10 meses de correos electrónicos y conferencias telefónicas, los abogados de Mountbatten–Windsor rechazaron propuestas para que su cliente fuera entrevistado directamente por fiscales federales, ya fuera en persona o por videoconferencia.
En su lugar, sus abogados solicitaron que se le permitiera responder por escrito, algo que, según dijeron, estaría permitido en los tribunales británicos. Finalmente, el 23 de septiembre de 2020, los fiscales desistieron de conseguir una entrevista voluntaria y señalaron que planeaban solicitar a los tribunales británicos que obligaran a Andrés a declarar. No hay indicios de que Mountbatten–Windsor haya prestado tal testimonio.
El Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, que investiga a Epstein, solicitó en noviembre que Andrés compareciera para una entrevista transcrita.
Mountbatten–Windsor ha sido asediado por su relación con Epstein desde 2008, cuando el acaudalado financista se declaró culpable de solicitar a una menor para prostitución. En 2011, la fallecida Virginia Giuffre alegó que había sido víctima de trata por parte de Epstein y obligada a mantener relaciones sexuales con Andrés cuando tenía 17 años.
El expríncipe intentó sofocar la controversia en una entrevista con la BBC en 2019, pero su aparición solo avivó el escándalo, al ser criticado por ofrecer explicaciones poco creíbles sobre su comportamiento y por no mostrar empatía hacia las víctimas de Epstein.
Andrés ha negado reiteradamente haber cometido delito alguno y ha rechazado las acusaciones de Giuffre, respaldándose en el hecho de que, por sí misma, la presencia del nombre o imágenes de cualquier persona en los archivos de la investigación no constituye una prueba de conducta indebida.
Los correos electrónicos difundidos el mes pasado incluyen un intercambio de agosto de 2010 entre Epstein y una cuenta identificada como “The Duke” (El Duque), que tuvo lugar poco después de que el financista fuera liberado de arresto domiciliario tras su primera condena. Antes de que se le prohibiera usar el título, Mountbatten-Windsor era el duque de York.
“Tengo una amiga con la que creo que te gustaría cenar”, escribe Epstein en la correspondencia.
“El DUque” responde: “Por supuesto. Estoy en Ginebra hasta la mañana del día 22, pero estaría encantado de verla. ¿Traerá algún mensaje tuyo? Por favor, dale mis datos de contacto para que se comunique”.
El correo electrónico está firmado con la inicial “A”.
En respuesta a un mensaje con partes tachadas, “El Duque” escribe después: “Genial. ¿Alguna otra información que puedas saber sobre ella que pueda ser útil? Por ejemplo, ¿qué le contaste sobre mí y también le diste mi correo electrónico?”.
Epstein, cuyos correos electrónicos suelen contener errores tipográficos, responde: “Ella, 26, rusa, inteligente hermosa, confiable y sí, tiene tu email.”
“¡Eso fue rápido!”, replica “El Duque”. “¿Cómo estás? ¿Bien por estar libre?”, pregunta.
“Genial estar libre de muchas cosas”, responde Epstein.
El intercambio sorprendió, entre otros, a la excorresponsal sobre temas de la realeza de la BBC Jennie Bond, quien señaló que sería muy inusual que un miembro de la realeza se reuniera con alguien sobre quien sabía tan poco.
“¿En qué estaba pensando cuando Epstein le ofreció una rusa muy hermosa de 26 años para cenar? Quiero decir, ¿no se encendió ninguna luz roja que dijera: ‘Dios mío, esto es un riesgo de seguridad? ¿Podría ser una espía? ¿Debería hacer esto?’ No. Él dice: ‘Sería absolutamente encantador’”, dijo Bond a la BBC.
En otro intercambio, en septiembre de 2010, Epstein dijo que estaba en Londres.
“Estoy saliendo de Escocia, debería estar allí para las 18”, responde “El Duque” en un correo firmado también con la inicial A. “Te llamaré cuando llegue si puedes darme un número al que llamar. Alternativamente podríamos cenar en el Palacio de Buckingham y con mucha privacidad”, agrega.
“bp por favor”, responde Epstein, haciendo referencia a la residencia real, por Buckingham Palace.
También se incluyen en la publicación tres fotografías que muestran a alguien que parece ser Mountbatten–Windsor arrodillado sobre una persona no identificada cuya cara está censurada.
En una de las fotos, el hombre –vestido con jeans azules y una chomba– mira a la cámara. En las otras parece estar hablando con la persona no identificada, con la mano apoyada sobre su abdomen. No hay epígrafe ni indicación de cuándo o dónde fueron tomadas las imágenes.
Agencia AP

