Lo que se presentó como un simple cambio de autoridades en la Cámara Minera de San Juan es, en realidad, otra cosa: un movimiento quirúrgico de poder. José Luis Morea no llega para “gestionar”. Llega para ordenar, como cuando hizo declaraciones diciendo «San Juan no debe tener una ley de proveedores mineros locales», poniendo al Gobernador Marcelo Orrego contra la pared y en una posición absolútamente incomoda.
Morea no es solo el Country Director de Vicuña. Es, sobre todo, un hombre que responde al corazón que conduce Luis «Toto» Caputo. En criollo: no aterriza solo, aterriza con respaldo. Y en el San Juan de hoy, eso vale más que cualquier currículum técnico.
La salida anticipada de Iván Grgic no fue un detalle administrativo ni un capricho de agenda. Fue parte de un reacomodamiento donde las empresas no solo discuten producción, sino alineamiento político. La minería sanjuanina, históricamente pragmática, entendió rápido dónde se está concentrando el poder… y decidió no quedar afuera.
En ese esquema, Vicuña deja de ser un proyecto más para convertirse en el proyecto. El que pisa fuerte, el que tiene llegada, el que juega en otra liga. No por casualidad, es el emprendimiento que más «sintoniza» con el círculo íntimo del poder que encabeza Javier Milei, y el que más veces sus directivos se reunieron con el Presidente y con Karina Milei.
Pero la clave no está solo en el Presidente. En este nuevo mapa, quien administra los accesos, filtra las decisiones y define cercanías es jústamente Karina Milei. Y ahí es donde Vicuña parece haber encontrado un canal privilegiado y muy directo.
Mientras tanto, la Cámara habla de “articulación”, “desarrollo” y “crecimiento”. Palabras correctas, prolijas, inofensivas. Pero detrás de ese decorado técnico, lo que se consolida es una estructura donde política, negocios y lealtades personales empiezan a mezclarse sin demasiado pudor. Morea no asumió: fue puesto. Y Vicuña no avanza: se alinea.
En San Juan, la minería ya no discute solo inversiones. Discute poder. Y el que no lo vea, directamente está mirando otro partido.

