La fuente del ministerio comentó que José Luis Gioja, -ni muerto lo van a jubilar de la política-, hizo declaraciones en Mendoza diciendo que hay que rechazar el RIGI. O sea, DIXIT: «*en un mundo desesperado por el cobre, el flaco nos tira en contra y aconseja patear las posibles inversiónes en la minería de San Juan como si fuera una lata vacía en la Plaza 25*».
El Ing. Mario Capello declaró esta semana en distintos medios que el sistema de regalías argentino es un fósil, pero no de dinosaurio, sino de cerebro político. Se cobra sobre facturación como si la minería fuera una verdulería. El mundo ya inventó modelos progresivos, pero acá seguimos con la calculadora a pilas. Así, las empresas miran a Chile y Perú como quien mira a la vecina divina haciendo fitness mientras en tu casa te preguntan 100 veces si pagaste la factura de Naturgy.Mientras tanto el ministro de minería Perea, -con la vena marcada en la frente de la bronca que tiene- ya dijo que no va a pasar nada en inversiones hasta que no se reglamente la ley de glaciares, gran chiste nacional: una ley que defiende al permafrost como si fuera oro líquido. El permafrost, que ni siquiera sirve para enfriar una Quilmes, se convirtió en “recurso estratégico”. ¿Resultado? Proyectos frenados, inversores espantados y la Argentina otra vez posando para el álbum de país boludo que no da ni seguridad jurídica a los inversores, ni una economía confiable para invertir. Y acá en los «empresarios de servicios mineros» peleándose por ver quien les va a vender el pancho con poncho a las empresas que ni siquiera se sabe si van a venir.Lo grave es que nadie moverá una pala en minería si en Argentina sigue siendo un país inseguri politica y económicamente hablando. El consenso político alrededor del RIGI es tan utópico como encontrar un pingüino en Pocito. Bueno, en realidad hay uno que es Sergio Uñac alineado con Cristina Kirchner en la conducción del peronismo.Mientras el mundo se pelea por el cobre, Argentina se pelea por quién dice la pavada más grande. Con leyes congeladas, regalías fósiles y dirigentes de plastilina, las inversiones no van a venir jamás. Seguiremos siendo especialistas en un solo recurso natural: exportar fracaso con valor agregado.
El problema es que cuando Gioja -como ex gobernador, defensor a ultranza e impulsor de la minería en la provincia- abre la boca, algunos inversores lo escuchan y cierran la billetera. En el ministerio de minería dicen que lo del flaco ya no son opiniones, son boicots a la posibilidad que la minería se desarrolle prontamente en San Juan y sobre la base del RIGI.
El Ing. Mario Capello declaró esta semana en distintos medios que el sistema de regalías argentino es un fósil, pero no de dinosaurio, sino de cerebro político. Se cobra sobre facturación como si la minería fuera una verdulería. El mundo ya inventó modelos progresivos, pero acá seguimos con la calculadora a pilas. Así, las empresas miran a Chile y Perú como quien mira a la vecina divina haciendo fitness mientras en tu casa te preguntan 100 veces si pagaste la factura de Naturgy.
Mientras tanto el ministro de minería Perea, -con la vena marcada en la frente de la bronca que tiene- ya dijo que no va a pasar nada en inversiones hasta que no se reglamente la ley de glaciares, gran chiste nacional: una ley que defiende al permafrost como si fuera oro líquido. El permafrost, que ni siquiera sirve para enfriar una Quilmes, se convirtió en “recurso estratégico”. ¿Resultado? Proyectos frenados, inversores espantados y la Argentina otra vez posando para el álbum de país boludo que no da ni seguridad jurídica a los inversores, ni una economía confiable para invertir. Y acá en los «empresarios de servicios mineros» peleándose por ver quien les va a vender el pancho con poncho a las empresas que ni siquiera se sabe si van a venir.
Lo grave es que nadie moverá una pala en minería si en Argentina sigue siendo un país inseguri politica y económicamente hablando. El consenso político alrededor del RIGI es tan utópico como encontrar un pingüino en Pocito. Bueno, en realidad hay uno que es Sergio Uñac alineado con Cristina Kirchner en la conducción del peronismo.
Mientras el mundo se pelea por el cobre, Argentina se pelea por quién dice la pavada más grande. Con leyes congeladas, regalías fósiles y dirigentes de plastilina, las inversiones no van a venir jamás. Seguiremos siendo especialistas en un solo recurso natural: exportar fracaso con valor agregado.