Resulta que la famosa Ruta 40 Sur —esa autopista soñada para que los camiones no parezcan caracoles— volvió a moverse… pero solo camina, con zapatillas de goma y chisteando. Según el capo obrero UOCRA (no, no fue con gaitas), de los 150 valientes trabajadores que quedaron en el limbo tras el paro, apenas 50 lograron reincorporarse. O sea, apenas un tercio… como ese colectivo que pasa cada media hora y encima siempre va lleno.
¿La razón de semejante tortuga constructiva? Un atraso monumental: seis meses sin un mango fresco para pagar certificados de obra. Imaginate: los obreros esperando su sueldo como si fuera la segunda temporada de tu serie favorita… pero sin fecha de estreno.
Y mientras tanto, todos cruzan los dedos. Porque los que volvieron lo hicieron con la promesa de un “vamos viendo”. Tampoco es que reabrieron la panadería del barrio: la obra —que une Cochagual con Tres Esquinas, en San Juan— se mueve a paso de tortuga distraída, y la mayor ilusión del gremio es que entre enero/febrero la cosa agarre ritmo y empiecen a llamar al resto.
¡Pero ojo! No es todo pesimismo: gracias a gestiones provinciales y algo así como una “lluvia de promesas”, hay esperanza. La UOCRA habla de reactivar unos 1.000 puestos en total—sería como cambiar el remis por un colectivo con aire acondicionado.
Así que, por ahora, la Ruta 40 Sur avanza… pero con chiste interno y paciencia de asceta. A ver si el próximo capítulo no termina en pausa otra vez, ¿no?

