Un espectáculo natural frecuente y asombroso. Así fue la nueva erupción del volcán Kilauea, que provocó columnas de lava de más de 300 metros de altura y lluvia de cenizas. Las imágenes del cráter ubicado en la isla de Hawaii, la más grande del archipiélgao hawaiano, no tardaron en viralizarse a través de las redes sociales.
Desde el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), manifestaron que la zona presenta “altos índices de sismicidad”. Además, confirmaron que se trata de la erupción número 42, lo que ubica al Kilauea como uno de los volcanes más activos del planeta.
A partir del último informe del USGS, la reciente actividad volcánica, además de provocar cinematográficas paredes de lava, generó una importante lluvia de cenizas, complicando la situación aerocomercial en la zona.
Si bien el fenómeno natural activó el alerta naranja, no hubo que lamentar heridos ni víctimas fatales. Tampoco se activaron los protocolos de evacuación.
Durante el año pasado el Kilauea erupcionó en diversas ocasiones y las imágenes de LN+ dieron cuenta de la magnificencia de estos episodios de actividad volcánica.
En octubre, las erupciones tuvieron lugar entre intervalos semi regulares y se extendieron por 48hs.

En noviembre, el Observatorio de Volcanes de Hawái había precisado que el volcán entró en una fase de fuentes de lava que alcanzaron una altura de 500 metros.

El Kilauea está ubicado a poco más de 300 kilómetros de Honolulu, el archipiélago más grande de Hawái y es uno de los volcanes más activos del mundo. La anterior temporada de mayor movimiento se extendió de 1983 a 2018.

