La misión Artemis II de la NASA culminó su viaje espacial de diez días y regresó a la Tierra este viernes tal y como estaba previsto, luego de completar el reconocimiento de la órbita lunar.
Los astronautas ingresaron a la Tierra a una velocidad de casi 40.000 kilómetros por hora para luego caer cerca de las costas de California, en una maniobra conocida como splashdown o amerizaje.
Desde allí, equipos de la NASA y del ejército estadounidense extrajeron a la tripulación de Orión y la trasladaron en helicóptero al buque USS John P. Murtha.
El cronograma oficial indicaba que la nave iba a alcanzar la superficie terrestre este viernes 10 de abril a las 20:07 (17:07 PDT), en aguas del océano Pacífico frente a la costa de San Diego, en los Estados Unidos. En la Argentina, el evento pudo seguirse pasadas las 21 horas.
La NASA mantuvo una transmisión continua a través de su canal oficial de YouTube.
Además, la agencia realizó emisiones especiales en las que especialistas brindaron precisiones sobre el descenso, el estado de la tripulación y las condiciones del reingreso.
En ese marco, también se difundieron reportes técnicos actualizados en tiempo real sobre la trayectoria de la cápsula y el desarrollo de la maniobra.
La etapa final contempló un splashdown, es decir, un amerizaje controlado en el océano Pacífico. Durante este procedimiento, la cápsula redujo su velocidad mediante el despliegue de paracaídas antes de impactar sobre el agua.
El regreso implicó operaciones de alta precisión. En esta fase, la tripulación guió el vehículo espacial hasta lograr que la parte trasera quedara orientada de forma directa hacia el Sol.
“La prueba recopiló más datos sobre las cualidades de manejo y los sistemas de guiado, navegación y control. Al pilotar manualmente la cápsula hasta que apunte de cola al Sol, la tripulación podrá gestionar las condiciones térmicas y la generación de energía”, destacaron.
La travesía comenzó el 1 de abril con el despegue y tiene una duración total de 10 días. El objetivo central es validar sistemas fundamentales para futuras misiones tripuladas, como el soporte vital y la navegación en el espacio profundo.
A diferencia de Artemis I, esta experiencia incluyó astronautas durante todo el trayecto. Los resultados obtenidos serán clave para las próximas etapas del programa, que prevé un nuevo alunizaje en los próximos dos años.

