En San Juan hay gente que colecciona estampillas, otros juntan figuritas… y después están los vivos que decidieron armar un “zoológico trucho” en el fondo de la casa. Pero esta vez les cayó la Secretaría de Ambiente con más operativos que delivery un domingo de resaca.
Durante 2025 labraron 161 actas por tráfico y tenencia ilegal de fauna, o sea: un promedio de casi medio infractor por día. Parece que el negocio ilegal de pajaritos venía más activo que grupo de WhatsApp de jubilados.
La mayoría de los rescatados fueron aves —especialmente benteveos— víctimas del clásico síndrome argentino:
👉 “Si canta lindo, lo meto en una jaulita y listo”.
No funciona así. En los primeros meses de 2026 ya hubo allanamientos en Rawson, Rodeo, Bermejo, La Bebida… básicamente, una gira provincial que ningún traficante hubiera querido en su agenda. El resultado: rescataron fauna silvestre diversa, aunque la gran estrella del operativo fue el cardenal amarillo, especie en peligro de extinción y, claramente, con peor suerte que hincha de Sportivo en temporada mala.
Nada menos que 26 ejemplares fueron encontrados, todos lejos de su hábitat natural, como turista porteño perdido en un almacén de Iglesia. Después del rescate, los bichos pasan por evaluación sanitaria y rehabilitación. Es decir: chequeo médico, terapia conductual y eventual reinserción… básicamente un programa de recuperación más completo que el de varios políticos después de una elección. Si no son de San Juan, los mandan de vuelta a su provincia de origen. Porque sí: hasta los pájaros tienen más facilidad para “volver a casa” que algunos chorros.

