CARACAS.– Álex Saab, un empresario colombiano que ocupó un alto cargo dentro del régimen chavista y fue señalado como testaferro del depuesto mandatario Nicolás Maduro, fue capturado durante la madrugada del miércoles en Carcas, según informaron medios colombianos y la agencia Reuters en base a fuentes de inteligencia norteamericanas.
La detención de Saab se habría producido alrededor de las 2.30 hora local (3.30 en la Argentina), como resultado de una operación conjunta entre las autoridades venezolanas y el FBI, según Radio Caracol, de Colombia.
Durante la madrugada, también fue detenido el empresario venezolano Raúl Gorrín Belisario, director de la cadena venezolana Globovisión. El canal era el único de noticias 24 horas en Venezuela, muy crítico con el chavismo hasta que fue adquirido por este empresario, cuando pasó a ser oficialista.
Se espera que Saab, de 54 años, sea extraditado a Estados Unidos en los próximos días, indicó un funcionario estadounidense citado por Reuters. El funcionario destacó la importancia de la cooperación de Rodríguez en la operación conjunta. Como líder interina, la exvicepresidenta controla las agencias y acciones policiales de Venezuela.
Saab y Gorrín habrían sido aprehendidos en la lujosa urbanización Cerro Verde, en el sudeste de Caracas, y trasladados a la cárcel del Helicoide, denunciada como un centro de torturas, que será reconvertido en una sede deportiva y de servicios sociales, según un anuncio de la presidenta interina, Delcy Rodríguez, de la semana pasada.
El gobierno de la presidenta interina no emitió información oficial sobre los arrestos. El Ministerio de Comunicaciones venezolano no respondió una solicitud de comentarios y no fue posible determinar si Saab o Gorrín cuentan con representación legal.
Periodistas afines al régimen venezolano negaron la detención de Saab en publicaciones en redes sociales después de que los primeros informes sobre su detención aparecieran en medios colombianos.
Según una investigación del diario El Tiempo, agentes federales estadounidenses habrían enviado mensajes a través de intermediarios a Saab desde hace semanas alertándole de que el gobierno interno de Rodríguez tenía planes de arrestarlo por presunta traición a la patria.
Saab enfrenta un proceso por lavado de dinero relacionado con contratos millonarios del programa de abastecimiento CLAP y otras operaciones poco claras durante la gestión de Maduro.
Detenido durante dos años en Estados Unidos, tras su arresto en Cabo Verde en 2020 por un esquema de sobornos, Saab volvió a Venezuela en 2023 después de ser liberado como parte de un acuerdo con la el gobierno de Joe Biden en el que el gobierno de Maduro se comprometió a liberar a cerca de 36 personas, incluidos 12 estadounidenses, a cambio del controvertido operador internacional del régimen chavista.
Regresó con bombos y platillos a Venezuela, donde Maduro lo homenajeó como héroe nacional y lo designó en altos cargos de su gobierno. Primero estuvo al frente de las importaciones y exportaciones y luego fue ministro de Industria Nacional y Producción. Pero el mes pasado, tras la captura del mandatario a manos de fuerzas estadounidenses, la presidenta interina decidió correrlo del cargo.
«Agradezco a Álex Saab por su compromiso y gran trabajo al frente de esta institución», escribió Rodríguez en redes sociales, sin dar más explicaciones. Si bien dijo que el empresario pasaría a tener nuevas responsabilidades, nunca más se supo de él. Mientras tanto, su esposa, la italiana Camilla Fabri, mantuvo sus actividades de coordinación del Plan Vuelta a la Patria, para el regreso de migrantes venezolanos.
Antes de su indulto de 2023, Estados Unidos había acusado a Saab de desviar alrededor de 350 millones de dólares de Venezuela a través de Estados Unidos como parte de un esquema de sobornos vinculado al tipo de cambio controlado por el Estado venezolano.
Saab negó los cargos y apeló para que se desestimaran con base en la inmunidad diplomática. Un tribunal de apelaciones no se había pronunciado sobre la apelación de Saab al momento del intercambio de prisioneros.
Gorrín, prófugo de la justicia estadounidense desde 2018, enfrenta cargos por conspiración para violar la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero (FCPA), lavado de más de 1200 millones de dólares vinculados a la petrolera estatal Pdvsa y sobornos a funcionarios del chavismo.
Estas nuevas detenciones representarían un giro dramático un mes después de que el propio Maduro fuera capturado por fuerzas estadounidenses en Caracas, y sugiere un nuevo nivel de colaboración entre las fuerzas del orden estadounidenses y venezolanas bajo el gobierno interino de Rodríguez.
El martes, cuando se cumplió un mes del operativo de Estados Unidos que culminó con la captura de Maduro y su mujer, Cilia Flores, hoy presos en Nueva York bajo cargos de narcotráfico, Delcy Rodríguez afirmó que Venezuela “ha transmutado” en tranquilidad y se repone de la “agresión” de aquel 3 de enero.
En lugar de una situación de caos tras ese acontecimiento “el pueblo venezolano con una gran madurez, se repuso del ataque”, señaló la presidenta interina, al tiempo que afirmó que su gobierno dio pasos importantes que apuntan al deshielo de las relaciones con Estados Unidos.
“Ustedes saben que en estos días yo he sostenido conversaciones telefónicas con el presidente Donald Trump, con el secretario de Estado, Marco Rubio, y ese debe ser el camino. Tenemos que trabajar con respeto para superar nuestras diferencias”, dijo en declaraciones a medios estatales.
Aunque Rodríguez criticó vehementemente la captura de Maduro por parte de Estados Unidos, desde que asumió el cargo ha promovido la reanudación del vínculo bilateral. En ese sentido, esta semana recibió a la nueva encargada de negocios de Estados Unidos para Venezuela, Laura Dogu.
Ambos países rompieron relaciones en febrero de 2019 por decisión de Maduro y cerraron sus embajadas luego que Trump, en su primer mandato, apoyó al líder opositor Juan Guaidó, como presidente encargado de Venezuela.
Mientras tanto, el gobierno de Trump dijo que mantiene sus esfuerzos por asumir el control de las exportaciones de productos petroleros venezolanos para asegurar, según dice, que beneficien al pueblo venezolano, así como vigorizar la alicaída industria atrayendo inversión extranjera al país sudamericano.
“El país está en calma, el país está tranquilo, pero tiene un clamor nacional que es pedir la libertad del presidente Maduro” y Cilia Flores, dijo Rodríguez.
Agencias Reuters, ANSA, AP y diario El País

