DÃas antes de jubilarse como juez de la Corte Suprema, Juan Carlos Maqueda concedió un reportaje a la revista «Lecciones y Ensayos», en el que realizó un exhaustivo racconto de sus años como dirigente polÃtico y representante del Poder Judicial.
En la nota, fue consultado, entre otros temas, sobre cuál deberÃa ser el número ideal de integrantes de la Corte Suprema y acerca de qué representa haber sido integrante de los tres Poderes del Estado en diferentes tramos de su carrera: el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial.
A continuación, las principales reflexiones de Maqueda la entrevista.
– Habiendo atravesado varias composiciones de la Corte en términos de número, ¿cuál cree que es el número real de ministros que debe tener la Corte?
-No creo que haya un número ideal, creo en la calidad humana de los que vienen a la Corte. Creo que deben tener una gran calidad humana y una gran preparación jurÃdica. También tener un temple para aguantar cosas muy difÃciles.
-¿Hay alguna crÃtica que pueda hacerle al funcionamiento de la Corte? ¿Ya sea como está receptado en términos amplios en la Constitución o en la diaria?
-Más que una crÃtica yo digo que la Corte está ante un gran desafÃo, como lo está toda la justicia y como lo estamos todos en este nuevo mundo con la inteligencia artificial. No soy una persona formada como para opinar de la inteligencia artificial, pero lo que uno lee en los medios de comunicación o en algún libro indica que es un cambio de 180 grados el que se va a producir. Yo creo que, de acuerdo a lo que se dice y a lo que ya está en práctica en algunos lugares, hay determinados temas que van a ser resueltos el dÃa de mañana por la inteligencia artificial. Me atrevo a decir que acá en la Corte siempre se va a necesitar un juez atrás.
-¿Cómo es un dÃa en la vida de un Juez de la Corte Suprema?
-Dedicación total y exclusiva a la Corte. Un juez de la Corte tiene que estar acá mañana y tarde, necesita una dedicación exclusiva a la Corte y creo que al haber tomado nosotros el modelo de la Corte norteamericana, nuestro funcionamiento es más o menos como el funcionamiento de la Corte norteamericana, que exige que sea dedicación exclusiva.
-¿Cómo fue asumir como ministro de la Corte habiendo tenido una grandÃsima trayectoria polÃtica, pero no habiendo ejercido la Magistratura o no habiendo hecho una carrera judicial de muchos años? ¿Eso le representó un desafÃo extra?
-Fue uno de los desafÃos más grandes de mi vida. Por eso yo decidà dejar la exposición pública tan alta que tenÃa hasta ese momento, que era presidente provisional del Senado, y, tradicionalmente, como los jueces norteamericanos que vienen de la polÃtica, no solo no participar en la prensa sino en nada que sea extra de lo que es la dedicación que un ministro de la Corte tiene que tener. Para mà esta tiene que ser plena, total y absoluta.
-En este mismo sentido, ¿cuál considera que fue el más complejo de sus votos como ministro de la Corte?
-Quizás no ha sido un voto con tanta trascendencia periodÃstica. La historia era de un hombre de Neuquén, un empresario, que no habÃa formado familia propia y viniendo del campo hacia la ciudad tuvo un gran choque. Quedó totalmente paralizado y asà estuvo 20 años. Los hermanos se presentaron alegando que él siempre hubiera querido que lo desenchufaran de la máquina, como se dice. No pudo volver a hablar, no pudo volver a moverse, no abrió los ojos, no se podÃa comunicar con nadie, tenÃa muerte cerebral, no tenÃa signos vitales y no podÃa comer. Estaba realmente, como se dice, enchufado a máquina. Nos tocó decidir ese tema y fue uno muy difÃcil. El que se presentaba era su hermano, que era lo más cercano que tenÃa.
-Sobre la experiencia en la convención de 1994 especÃficamente, en una entrevista usted dijo que una de las deudas de la Convención es no haber logrado atenuar el hiperpresidencialismo. A futuro, ¿cómo cree usted que se podrÃa atenuar?¿Qué elementos del hiperpresidencialismo eliminarÃa y qué elementos del parlamentarismo agregarÃa si debe realizar esos cambios en el futuro?
-Bueno, yo lo primero que harÃa dentro de lo que hoy hay posibilidades de hacer, serÃa reformar el sistema de los decretos de necesidad y urgencia. Es una cosa inconcebible que para sancionar una ley tenga que pasar por las dos cámaras y un decreto de necesidad y urgencia, que es de excepción total y absoluta con la sanción de una sola cámara pueda mantener su vigencia. Yo no me he encontrado en la sanción de una sola cámara pueda mantener su vigencia. Yo no me he encontrado en este tiempo, desde el 2006 que está sancionada esta ley hasta ahora que estado en la corte, con un petitorio de inconstitucionalidad de este tema ni con una causa concreta. Si no, lo hubiera dicho en la causa concreta. Creo que, realmente estando ese tema en el tapete público hoy, es lo principal que hay que reformar.
–¿Qué voto le hubiera gustado escribir? Ya sea desde antes de su ingreso a la Corte o por qué aún no se ha plantado la cuestión para resolver
-El que hablamos recién sobre declarar la inconstitucionalidad de este sistema creado en el año 2006 y que pasa de gobierno o de Poder Ejecutivo en Poder Ejecutivo y que a todos les va conviviendo esa situación y que no es lo que el convencional constituyente delineó.

