ASUNCIÓN.- La renuncia del presidente de Paraguay, Santiago Peña, este jueves, en medio del escándalo por la quiebra del Banco Ueno, que dejó a millones de clientes sin poder acceder a sus ahorros, puso todas las miradas sobre Pedro Alliana, su vicepresidente, quien debería asumir el mando del país hasta agosto de 2028, según establece la Constitución Nacional.
El artículo 234 de la Carta Magna paraguaya establece que, ante la vacancia definitiva de la presidencia, el vicepresidente debe asumir el cargo hasta la finalización del mandato. A su vez, el artículo 227 dispone que debe sustituir al mandatario de inmediato. Sin embargo, para que se concrete la sucesión presidencial, todavía resta que el Congreso acepte formalmente la renuncia de Peña, tal como establece el artículo 202 de la Constitución.

