Che, ¿alguien puede explicarme qué está pasando? Porque uno pierde las llaves, el control remoto o la paciencia con los precios del supermercado… ¡pero acá estamos hablando de armas policiales!
Según la informacion, el faltante ascendería a unas 150 armas y habría alrededor de 25 efectivos bajo investigación.
En cualquier depósito normal, si desaparece una caja de tornillos, aparece alguien con una planilla, una lapicera y cara de pocos amigos preguntando qué pasó.
Ahora, cuando faltan armas, la pregunta es otra: ¿quién las tenía?, ¿quién las controlaba?, ¿quién firmaba los registros? ¿O el inventario se hacía con el método científico de «yo creo que estaban todas»?
Porque, seamos sinceros, si en tu casa desaparecen tres empanadas de la heladera, en cinco minutos tenés a toda la familia bajo sospecha. ¡Y eso que nadie anda armado con una pistola reglamentaria!
Imaginate la reunión: —¿Revisaron el depósito? —Sí. —¿Contaron las armas? —Estamos en eso. —¿Y cuántas faltan? —Bueno… depende de cómo hagamos la cuenta.
¡NOOO, MUCHACHOS! ¡QUE NO ESTAMOS CONTANDO ACEITUNAS PARA LA PIZZA!
Y mientras tanto, la ciudadanía mirando todo esto con una tranquilidad bárbara… esa tranquilidad que te agarra cuando escuchás un ruido raro en el auto y el mecánico te dice: «Hay que revisarlo».
Acá no se trata de condenar a nadie antes de tiempo. Si hay efectivos investigados, será la Justicia la que determine responsabilidades. Pero una cosa está clarísima: si el faltante se confirma, la sociedad merece saber qué pasó y cómo pudo ocurrir.
Porque las armas de una fuerza de seguridad no son figuritas para intercambiar en el recreo. Son elementos peligrosos, sujetos a controles y responsabilidades.
Y si alguien hizo las cosas mal, que responda. Y si fallaron los controles, que expliquen quién tenía que controlar al que controlaba al que supuestamente había controlado. 🤦♂️
¡A este paso vamos a necesitar un inventario del inventario, una auditoría de la auditoría y un detective para encontrar al detective!
MORALEJA SANJUANINA:
En esta provincia, perder el colectivo puede pasar. Perder la paciencia, también. ¡Pero perder 150 armas y que la sociedad tenga que andar preguntando dónde están es otro cantar!
Señores, menos explicaciones en cuotas y más respuestas completas.
Porque el ciudadano no pide magia, ni milagros, ni que aparezca Copperfield con las pistolas debajo de la galera.
Pide algo bastante sencillo: que se sepa qué pasó, quién es responsable si lo hubo y qué medidas van a tomar para que no vuelva a suceder.
Y, por favor, la próxima vez que hagan un inventario… ¡que las armas estén presentes para pasar lista!
¿Y VOS QUÉ OPINÁS?
¿Fallaron los controles, hubo negligencia o inmensa corrupción?

