MADRID.– Javier Milei sembró la discordia a su paso por Madrid. La izquierda, que lo tildó de “lunático” y “tarado”, le recriminó hoy a Isabel Díaz Ayuso que se abrazase efusivamente con el presidente argentino. La presidenta de Madrid no hizo una defensa personal del mandatario, pero señaló que la economía argentina es la que más crece de toda Hispanoamérica, según ella. Milei llegó a España, exageró la situación política y se subió de vuelta al avión. El país quedó envenenado.
Las consecuencias se han visto este jueves en la Asamblea de Madrid. Ha sido uno de los plenos (sesiones) más calientes que se recuerdan; el odio se expandió entre las bancadas. A gritos, los diputados se han insultado de lado a lado. El secretario general del PP, Alfonso Serrano, volvió a perder los nervios y gritó tanto que por momentos solo se escuchó su voz. “Eres una verdulera”, le dijo a la portavoz del PSOE, Mar Espinar. Después la señaló con el dedo y remató su intervención en voz baja, a punto de la catarsis: “Eres una fascista, eres una fascista”. La rabia los dominaba a todos.
El que venga a la Asamblea y se siente a escuchar lo que se ha dicho hoy pensará que España se encuentra al borde del colapso, que hay coches ardiendo en cada esquina y los comercios están siendo saqueados. Durante la media hora que dura el careo entre la presidenta y las portavoces de la oposición, la realidad queda suspendida. Ayuso habló de recuperar “la paz y la normalidad” después de las elecciones generales del 29 de noviembre, porque ahora mismo “la única respuesta de la ultraizquierda es quemar las calles de España entera”, aunque eso no esté ocurriendo, pero qué importa.
La izquierda insistió en que el PP llegará al poder con la motosierra de Milei, aunque Alberto Núñez Feijóo repita que no va a ser así. España convertida en una simulación.
El ambiente preelectoral electrizó todo. Vox, hasta hace nada muy crítico con la presidenta, ya ni se dirige a ella, aunque esto sea una sesión de control.
Su portavoz, Isabel Pérez Moñino, cargó contra el enemigo común, la izquierda. “Saquemos a esta basura de La Moncloa”, dijo con desprecio.
Ayuso aseguró que seguirá trabajando para todos los madrileños “indistintamente de su procedencia, de su forma de trabajar y de vivir”, y recordó a todos los presentes, incluido Vox, que su partido tiene “una amplia mayoría” en la Comunidad de Madrid. No sea que se confíen y piensan que van a gobernar juntos el año que viene.
La izquierda, que observaba cómo la presidenta y la ultraderecha afianzaban su pacto de paz, salió a recordarle lo que ocurre en la ciudad. “Tiene a toda la educación madrileña en la calle, desde Infantil hasta las universidades, y usted en vez de sentarse con ellos decide insultarles. Son docentes, no son delincuentes; no son un coro rociero, son profesionales”, comenzó Espinar.
De vuelta, lo esperado desde que amaneció, el medio El Debate había publicado a primera hora de la mañana una información que llevaba circulando un mes de redacción en redacción sin que nadie terminara de ver la historia. Uno de los que estaba sentado en el pleno le había insistido a varios periodistas de que esto era oro molido. Espinar, según el artículo, vive en un departamento de titularidad de la Universidad Rey Juan Carlos. La socialista explica en ese mismo texto que su marido tuvo relación con esa institución educativa y que accedió a un sorteo en el que le tocó la casa. El PP, por lo que sea, tenía preparado el ataque contra ella.
“Pues una de mis prioridades es que nadie se lucre de la universidad, por ejemplo, la pública, para recibir casas a precios específicos para amigos o, por ejemplo, cátedras universitarias por parte de personas que jamás han estudiado en la pública, como yo sí he hecho”, dijo Ayuso.
“Qué bulera y qué nerviosa está”, le ha respondido Espinar. “Abro comillas: ‘No podemos regalarles a todo el mundo la educación porque no es sostenible el sistema. ¿Le suena? Son sus palabras. Es lo mismo que dice su amiguito Milei, pero no es lo único que los une», continuó la socialista, abriendo la veda al tema más candente del día.
“Le gustan tanto los áticos como recibir a los lunáticos. Ha decidido usted abrazarse a la motosierra en vez de abrazar a las personas”, le lanzó. A Espinar tampoco se le olvidó recordarle a la presidenta que “ahora sí” encontró una oficina apropiada para trasladar su oficina: “Cuénteme aquí en bajito, que nadie nos escuche, ¿para qué se compró usted el aticazo frente a la casa de su madre?”.
La presidenta se olía desde esta mañana que “la vieja del visillo”, en referencia a Espinar, le iba a “montar otra de las suyas” tras leer la noticia en la prensa. “Yo no tengo culpa de que ustedes hayan convocado unas elecciones por la vivienda y resulta que a ustedes les importa nada la vivienda”, añadió. Ayuso también quiso defender la legitimidad de Milei, quien, según ha dicho, “no ha salido de una ”herriko taberna” como los socialistas, sino de “las urnas y de la voluntad del pueblo de Argentina”.
En el turno de la portavoz de Más Madrid, Manuela Bergerot, también ha pedido a la presidenta que “deje de criminalizar las protestas” de la educación. “A usted le gustaba eso de decir que el presidente no podía pisar la calle. ¿Dónde han quedado sus bromas ahora que usted no puede salir de su casa sin encontrarse una manifestación? Es que vive bunquerizada, solo se reúne con lobis de millonarios y con fondos buitre. Y tiene que salir con la cabeza gacha de sus actos para no encontrarse con las profesoras de la pública cara a cara».
Y lanzó el dardo esperado, ya que Bergerot es hija de exiliados argentinos: “Se ha reunido más veces con Milei que con los profesores de la pública. Se ha reunido más veces con el tarado que está destrozando Argentina que con los hombres y mujeres que enseñan a nuestros hijos”.
Y Bergerot quiso dar a su discurso una proyección internacional: “Le mando un mensaje al pueblo argentino: no aflojen, confiamos en ustedes, confiamos en que van a acabar con Milei. Y a todos los que quieren traer sus políticas de miseria a España les digo: el 29 de noviembre se van a quedar con las ganas porque vamos a ganar las elecciones”.
“¿Pero qué elecciones van a ganar?“, le respondió Ayuso riéndose, ”como no sea manipulando los censos con urnas de cartón como hace el PSOE o imputando a su secretario de organización…”.
“¿Usted me está amenazando de nuevo cuando dice ‘se lo va a encontrar en la calle’?“, le preguntó a Bergerot, insistiendo en la supuesta amenaza que le lanzó la de Más Madrid cuando insinuó hace dos plenos que la calle va a seguir manifestándose.
Ayuso no entiende que la izquierda le hable así “del señor Milei” cuando Argentina “es el país que más crece de toda Hispanoamérica”. “Según el Fondo Monetario Internacional, económicamente Argentina está creciendo cuatro veces más que México. Cuando llegó Milei, los precios estaban disparados cuatro veces más y, desde luego, lo que está combatiendo, esas, su mejor amiga, es la pobreza, que es de lo que ustedes viven”, dijo.
Cuando el portavoz de los populares, Carlos Díaz Pache, le preguntó a la presidenta que cómo valora la acampada en Sol, Ayuso comenzó diciendo que iba a intentar hablar “con algo de respeto” porque la izquierda no tiene “educación”.
Desde la bancada contraria se oían las quejas de la oposición y Ayuso pedía al presidente de la Asamblea, Enrique Ossorio, que pusiera “orden” porque si no, no podía hablar.
“Estoy intentándolo”, respondía Ossorio, frustrado. Después de sentarse y negarse a hablar en medio de la algarabía que provocaron sus quejas, la presidenta finalmente se paró para criticar que los acampados (campamentos de protesta) de hoy son los que “no tienen ninguna responsabilidad” porque ya los sindicatos organizadores se retiraron. “Pueden protestar, pero lo que no pueden es ocupar lo de todos”, defendió.
En resumen, Milei ha sido el protagonista de hoy, no había manera de evitarlo. Solo Ayuso se atrevió a recibirlo el día antes. La presidenta dudó y no confirmó su cita hasta última hora, como se hace cuando un amigo inoportuno insiste por WhatsApp.
Ni su partido ni Vox quisieron darle mucho bombo al presidente famoso por sus brutales recortes sociales, pero Ayuso, que ya había compadreado con él antes, no tenía forma de quitárselo de en medio. No lo defendió con mucha pasión, más bien se centró en sus políticas económicas con papeles y números en la mano.
Si Milei escuchase el pleno desde Buenos Aires no le quedaría muy claro si la derecha española lo quiere o no. Tarea difícil esta de evaluar el amor.
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