El arzobispo de San Juan relató su encuentro con el Papa y su participación en un foro internacional. También llamó a sostener a las familias que atraviesan situaciones de fragilidad.
El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor JORGE LOZANO , relató desde Roma su participación en el Foro Internacional de Acción Católica, del que forman parte delegaciones de 26 países, y las gestiones vinculadas con la Iglesia sanjuanina, entre ellas la entrega del Documento Final del Tercer Sínodo Arquidiocesano.
Monseñor Lozano explicó que el encuentro internacional tiene como eje la «sinodalidad y misión» y reúne conferencias, diálogos y propuestas. En paralelo, aprovechó su presencia en Roma para informar a distintos organismos de la Santa Sede sobre la realidad de la arquidiócesis, sus desafíos y proyectos.
El arzobispo sanjuanino destacó que entregar el documento sinodal «no es simplemente cumplir con una tarea formal», sino presentar «el fruto de un camino compartido», construido a partir de voces, búsquedas, esperanzas y preocupaciones de las comunidades.
En sus encuentros con organismos vaticanos, aseguró, procura llevar la vida concreta de la Iglesia de San Juan y recibir el impulso de la Iglesia universal.
Encuentro con León XIV
Monseñor Lozano también relató la audiencia privada que mantuvo con el papa León XIV el lunes 12 de octubre, solicitada tres meses antes. El encuentro se produjo un día después de que el pontífice anunciara la necesidad de someterse a una intervención quirúrgica.
«Lo vi muy sereno, de buen semblante y confiando en los médicos que lo intervinieron», señaló el arzobispo. Ante la situación de salud del Papa, invitó a las comunidades sanjuaninas a acompañarlo con la oración y a pedir por quienes lo asisten y por todas las personas que atraviesan situaciones de enfermedad.
En el marco del Día de la Madre, monseñor Lozano dedicó también una reflexión especial a las mujeres que sufren por sus hijos, especialmente aquellas que enfrentan situaciones vinculadas con las adicciones, la violencia, el narcotráfico o la falta de oportunidades para estudiar, trabajar y construir un proyecto de vida.
«Muchas madres cargan preocupaciones silenciosas», advirtió, y pidió que las comunidades aprendan a acompañarlas «sin juzgarlas». En ese sentido, sostuvo que «la respuesta a estas situaciones no puede recaer únicamente sobre las familias», sino que requiere el compromiso de toda la sociedad, las instituciones y quienes tienen responsabilidades públicas.
Finalmente, el arzobispo pidió rezar por todas las madres, tanto por quienes celebran como por quienes esperan, lloran o siguen luchando cada día.
«Pidan que nunca les falte la esperanza, que encuentren comunidades dispuestas a acompañarlas y que sus hijos puedan crecer en ambientes de amor, cuidado y oportunidades», expresó. «Desde Roma, llevo conmigo el rostro y la vida de todos ustedes», concluyó

