POSADAS, Misiones.- En la confirmación de un desenlace muy anunciado, la Justicia decretó la quiebra del aserradero Linor SRL, el más grande productor de pallets de esta provincia y uno de los más importantes del país. Este aserradero, ubicado en la localidad misionera de Azara, casi en el límite con Corrientes, llegó a tener 300 empleados y producía las plataformas de madera barata (pino) que se utilizan para almacenamiento de mercaderías.
La caída del consumo, la baja en las ventas, y también los persistentes conflictos sindicales, fueron algunas de las razones para el cierre definitivo de esta firma que tenía 27 años y registró su auge en la primera década de este siglo.
Hace 17 meses, en mayo de 2025, en una reunión con sus empleados donde les pidió que siguieran trabajando para tratar de encontrar una salida a la crisis, uno de sus dueños y socio-gerente, Juan Carlos Lorenzo, le dijo a uno de sus operarios: “Si no quieren, no laburen, cobrarán cuando esto vaya a remate”. El empleado que motivó esa respuesta le decía a su patrón que, “si no cobramos, es difícil tener motivación para trabajar”.
Finalmente, el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial Nº 8 de Posadas, a cargo de la Doctora Adriana Fiori, decretó la quiebra de Linor SRL por el incumplimiento del acuerdo extrajudicial homologado en el marco de su concurso preventivo. Ahora la Justicia incautará los bienes, maquinarias, vehículos, congelará las cuentas bancarias y la documentación para ponerse al frente de la quiebra, y unos 130 empleados deberán aguardar para cobrar sus salarios atrasados y las eventuales indemnizaciones.
Crisis de la industria forestal
Según las cámaras que aglutinan a los aserraderos de Misiones y Corrientes, APICOFOM y Amayadap, el sector está atravesando una de las peores crisis de la historia, con muchas firmas que corren el riesgo de seguir los pasos de Linor. El principal motivo es la caída de la actividad de la construcción, motor del mercado interno de la madera, y también del consumo. Además, las exportaciones se tornaron para muchos inviables, por los altos costos logísticos y un dólar que está quieto hace muchos meses con una inflación que sigue por encima del 2% mensual.
Hace un mes, ACON Timber, considerado el aserradero más grande y moderno del país, confesó que el negocio es inviable con los actuales costos logísticos, porque sale más caro enviar un container al puerto de Buenos Aires, que el costo de enviar esa carga al destino final en China, Estados Unidos o España. ACON Timber, de capitales austriacos y belgas, exporta la totalidad de su producción en Gobernador Virasoro, a 45 kilómetros de Azara, la sede de Linor.
Actividad
A todos esos problemas se agrega la precariedad de los aserraderos, en cuanto a su falta de incorporación de tecnología moderna, la alta informalidad y la falta de formación empresarial de muchos de sus dueños, dicen expertos. A fin del año pasado, el empresario correntino Hermann Karsten, sacudió al sector con sus afirmaciones, primero en redes sociales y más tarde ratificadas en entrevistas con distintos medios: “(los aserraderos) Son economías que no tienen margen de nada, trabajan, hacen lo que pueden cuando les fue mejor trajeron al primo, al hijo, al sobrino, terminaron la escuela y vinieron a trabajar, es ancestral. Los hijos colaborando con la economía familiar, después se convirtió en una herramienta (permanente)”.
Agregó: “Se convirtió en sistémico, cuando no hay un control y no hay herramientas esa gente se detiene en el tiempo, tienen más plata en el bolsillo, pero menos ideas en la cabeza, ¿a quiénes les enseñaron a hacer un plan de negocios, previsionar caída en las ventas que todos tenemos a fin de año?“. Karsten tiene como principal rubro prestar servicios de gestión de la cobranza de impuestos a fiscos provinciales e incluso a otros países.
Para los expertos en el rubro forestal, el sector de los aserraderos como Linor SRL, de tamaño chico o mediano, con poco acceso a financiamiento para reconvertirse, corre peligros de extinción.

