Sábado en la Quinta Los Amigos, en Rawson. Militantes, funcionarios y legisladores brindando por el segundo aniversario cuando José Peluc tomó el micrófono y dijo: «Debemos prepararnos y trabajar para ir solos en las próximas elecciones». Si fuera un posteo, tendría un «ya sabés a quién va dirigido» de fondo.
Porque la independencia viene con letra chica. Peluc aclaró que LLA no va a obstaculizar la gestión de Marcelo Orrego, pero que van a dejar bien marcadas las diferencias. Traducción: lo critican con la mano izquierda mientras con la derecha le sostienen la puerta. Oposición con cinturón de seguridad.
En el plano territorial, el partido sigue abriendo sedes por todos los departamentos. Mucho local, mucha cartelería y, según el propio Peluc, cero candidatos. «Por ahora, el único candidato genuino es Javier Milei», dijo. Y lo de «genuino» suena a que los otros son de imitación. Una estructura enorme esperando que alguien se anime a ocuparla.
Pero lo jugoso pasa a nivel nacional. Javier y Karina Milei andan conversando con gobernadores aliados, Orrego incluido, y lo que trasciende es un arreglo de esos que nadie firma pero todos entienden. LLA competiría en San Juan, pero sin que Nación se esfuerce demasiado en ayudar, para no complicarle la reelección al gobernador. Se puede ir solo a la elección, pero con el freno de mano puesto. Es como largar una carrera con las zapatillas atadas entre sí, por cortesía.
A cambio, los legisladores de los gobernadores darían una mano para suspender las PASO e ir directo a la general de octubre del año que viene, con el compromiso de acompañar la reelección de Milei. Los mismos que predican la «libertad» necesitan que otros les ayuden a borrar un mecanismo de selección de candidatos. Se ve que la competencia es hermosa, siempre que no sea interna.
Las candidaturas a diputados nacionales por San Juan quedan para otra etapa de negociación. Es decir: primero se arma el pacto y después se pelea por quién se sienta a la mesa. Lo de siempre, pero con más fotos.
Peluc cerró pidiendo convicciones, límites claros sobre lo que el espacio no tolera y «justicia para todos». Lo de los límites queda como un misterio: nadie dijo cuáles son, y con tanta negociación en marcha, quizás ni los tienen definidos todavía.
Van solos, pero hablando con Orrego, sin criticarlo mucho, pero marcando diferencias, para ganarle sin molestarlo. En política se llama estrategia. En la vida real, quedar bien con Dios y con el diablo.
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