ATAP salió a comunicar que no va a pagar los aumentos que había acordado previamente con la UTA. Sí, así como suena, uno pensaría que cuando dos partes se sientan, negocian, llegan a un acuerdo y lo firman, después toca cumplirlo. Pero parece que no siempre funciona así.
Porque para los empresarios de ATAP, aparentemente, el acuerdo vale… hasta que llega el momento de poner la plata, es como decir: “Sí, sí, estamos de acuerdo”, sacarse la foto, darse la mano y después, cuando llega la hora de cumplir: “Bueno, muchachos, lo estuvimos pensando mejor…”.
El problema es que del otro lado hay trabajadores que también hicieron sus cuentas con ese aumento. Y ellos no pueden decirle al supermercado, al alquiler o a la boleta de luz, “No voy a pagar lo que había acordado, porque cambié de opinión”. Pero bueno, parece que en ATAP los acuerdos tienen una cláusula nueva que nadie leyó, “Se cumple solamente si las condiciones económicas nos gustan.” Qué manera particular de entender la palabra acuerdo. Negociar es sentarse, discutir y llegar a un punto en común. Firmar y después decir que no se paga, tiene otro nombre.

