NUEVA YORK.- Los fiscales de Nueva York reabrieron esta semana una investigación sobre las acusaciones de una exestudiante de la Universidad de Cornell que dijo haber sido drogada y violada por siete hombres en una casa de una fraternidad del campus hace dos años.
La mujer dijo que la agresión comenzó después de que dos miembros de la fraternidad la presionaran para que inhalara ketamina, un potente anestésico que se ha vuelto cada vez más accesible como terapia para la depresión resistente al tratamiento y otros problemas de salud mental.
La mujer demandó a la universidad, a una fraternidad, a una sororidad y a los siete hombres. Los abogados de al menos tres de los hombres acusados han negado en términos generales que hayan cometido delitos; los demás todavía no han hecho declaraciones públicas.
La mujer reconoció haber consumido cantidades considerables de alcohol antes de llegar a la casa de la fraternidad. Pero dijo que fue la ketamina la que la dejó incapacitada y sin posibilidad de defenderse del ataque, que duró varias horas, según informes periodísticos que citan transcripciones de la policía del campus. Los fiscales locales decidieron en aquel momento no presentar cargos.
La noticia de la agresión volvió a centrar la atención en la droga, que en determinadas dosis puede dejar a los consumidores inmovilizados pero, de manera extraña, conscientes y al tanto de lo que sucede a su alrededor.
Desde hace tiempo, muchos consumidores recreativos se refieren a ese estado extremo de disociación como un “K-hole”. Dependiendo de la dosis, el consumidor puede no conservar ningún recuerdo de la experiencia.
El uso de la ketamina como droga para facilitar violaciones es relativamente nuevo; sustancias como el GHB o el Rohypnol son mencionadas con mayor frecuencia. Pero los expertos afirman que el uso de ketamina para facilitar agresiones sexuales ha ido en aumento a medida que la droga se vuelve más accesible.
En los últimos años, la ketamina llamó la atención por su papel en la muerte del actor Matthew Perry. El año pasado, la ketamina volvió a quedar bajo la mirada pública después de que informes periodísticos revelaran el consumo crónico de Elon Musk, que, según se informó, le habría provocado problemas de vejiga, una característica del uso indebido sostenido.
¿Qué es la ketamina?
La ketamina es un anestésico disociativo de corta duración que puede tener efectos alucinógenos en determinadas dosis.
Distorsiona las percepciones de la vista y el sonido y hace que los consumidores se sientan desconectados del dolor y de su entorno.
Sintetizada en la década de 1960, la ketamina es legal en Estados Unidos desde 1970 con receta médica. Se utiliza con frecuencia como anestésico en niños, especialmente en el mundo en desarrollo, y en la práctica veterinaria.
En 2019, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos aprobó un derivado llamado esketamina, administrado mediante un aerosol nasal, para tratar la depresión resistente al tratamiento y la ideación suicida relacionada con la depresión.
Pero el uso psiquiátrico de la ketamina se considera un uso fuera de indicación y está en gran medida desregulado, lo que ha hecho que la droga sea fácilmente accesible tanto para personas con trastornos legítimos de salud mental como para quienes buscan utilizarla como droga recreativa.
Los expertos consideran que la ketamina es un medicamento seguro cuando es administrada por médicos, pero puede provocar efectos adversos graves y dependencia física.
El doctor Patrick Giam, presidente de la Sociedad Estadounidense de Anestesiólogos, dijo que mezclar la droga con alcohol o medicamentos recetados era especialmente peligroso. Él y otros expertos del campo expresaron preocupación por la expansión de los kits de terapia con ketamina para utilizar en el hogar.
“En las manos adecuadas y con el monitoreo adecuado, es una droga muy valiosa, pero no debería consumirse sin supervisión”, dijo el doctor Giam. “Es en esos casos cuando existe el mayor riesgo de sufrir complicaciones graves, incluso potencialmente mortales”.
¿Es legal consumir ketamina?
La ketamina ocupa un lugar inusual dentro del conjunto de drogas que alteran la mente. Es una sustancia de la Lista III controlada a nivel federal, con usos tanto terapéuticos como recreativos. Puede comprarse fácilmente por internet y consumirse en el hogar con una receta de un profesional de la salud habilitado.
Entre los consumidores recreativos, tiene fama de ser relativamente segura en comparación con drogas más temidas como los opioides. Pero Daniel Sexton, gerente del programa de servicios ambulatorios de Mountainside, una cadena de centros de tratamiento de adicciones en el noreste del país, dijo que sus aspectos negativos suelen subestimarse.
Dijo que recientemente había habido un aumento pronunciado de personas que buscaban ayuda en Mountainside por dependencia de la ketamina, y que la mayoría de los pacientes tenían 25 años o menos.
“La gente dice que no es como la heroína o el fentanilo, ni siquiera como el alcohol, pero he visto a muchas personas en tratamiento que desearían no haber empezado nunca a consumirla”, dijo Sexton.
En las clínicas de ketamina, la droga se administra con mayor frecuencia por vía intravenosa, pero quienes la utilizan con fines recreativos suelen inhalarla en polvo.
¿Puede ser letal la ketamina?
La ketamina rara vez es letal, pero una sobredosis puede provocar pérdida del conocimiento y una desaceleración peligrosa de la respiración, según la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos. Con dosis muy altas pueden producirse efectos secundarios como un aumento de la presión arterial y paranoia.
El doctor Gerard Sanacora, director del Programa de Investigación sobre la Depresión de Yale, dijo que la ketamina puede alterar drásticamente la capacidad cognitiva y hacer que los consumidores pierdan el control. “Tu capacidad para calcular cosas, tu capacidad para pensar con claridad, se ve alterada”, dijo.
¿Es una “droga para violaciones en citas”?
Hay pocos datos sobre el uso indebido de ketamina, pero algunas personas que estudian la violencia sexual afirman que su papel en las agresiones sexuales facilitadas mediante drogas ha ido en aumento.
La droga puede administrarse en forma líquida y colocarse de manera subrepticia en alimentos y bebidas. Sus efectos, aunque no son inmediatos, suelen comenzar en cuestión de minutos.
Una característica notable de la ketamina es que sus efectos tienen una duración relativamente breve y, en la mayoría de los casos, desaparecen en el transcurso de una hora. Pero el consumo repetido devuelve al usuario a un estado de incapacitación.

