Un documento desclasificado en 2019 reveló que la última dictadura militar había autorizado, en 1977, una operación destinada a establecer una presencia argentina permanente en la Isla Thule del Sur. El plan, presentado como una ocupación “efectiva y pacífica” mediante actividades científicas, formó parte de una estrategia para reafirmar la soberanía argentina en el Atlántico Sur y terminó convirtiéndose en uno de los antecedentes del conflicto de 1982.
Durante décadas permaneció bajo secreto un documento que permite reconstruir uno de los primeros movimientos concretos de la Argentina destinados a fortalecer su presencia en los territorios del Atlántico Sur bajo dominio británico.
El 28 de agosto de 2019, durante el gobierno de Mauricio Macri, fue desclasificado un decreto secreto de la última dictadura militar que autorizaba la continuidad de una operación cuyo objetivo era instalar una presencia argentina en la Isla Thule del Sur, perteneciente al archipiélago de las Islas Sandwich del Sur.
El documento llevaba la firma del entonces dictador Jorge Rafael Videla y llevaba el número 2085. Había sido firmado el 18 de julio de 1977, en plena dictadura.
El decreto autorizaba al Ministerio de Defensa a continuar, a través de la Armada, una serie de tareas logísticas destinadas a completar las instalaciones y el equipamiento necesarios para una “ocupación efectiva y pacífica” de la isla.
Una operación bajo el argumento científico
La iniciativa formaba parte de la denominada “Operación Sol”, cuyo propósito oficial estaba vinculado con actividades científicas y de presencia permanente en el Atlántico Sur.
Según el decreto, esas actividades buscaban reafirmar los “derechos y soberanía” argentinos sobre las islas australes que se encontraban bajo control británico.
El documento señalaba además que el entonces Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto consideraba necesarias las tareas previstas como respaldo a la política exterior de “reafirmación de la Soberanía Nacional”.
La primera etapa de la operación se había iniciado entre 1975 y 1976, aunque el proyecto tenía antecedentes todavía más antiguos.
El proyecto que había llegado a Perón
La idea había sido impulsada por el capitán Juan José Lombardo, quien a comienzos de 1974 presentó la propuesta ante el entonces presidente Juan Domingo Perón.
La estrategia consistía en establecer una presencia argentina en la Isla Thule mediante una instalación vinculada con actividades científicas. Al mismo tiempo, la iniciativa permitiría observar cuál sería la reacción del Reino Unido frente a una acción de ese tipo.
Pero el proyecto no avanzó de inmediato.
Tras el golpe de Estado de marzo de 1976 y la llegada de la Junta Militar al poder, la iniciativa encontró el respaldo necesario para ponerse en marcha.
Millones destinados a la operación
El decreto desclasificado también permite conocer los recursos asignados al operativo.
Para su ejecución, el Ministerio de Economía destinó 300 millones de pesos y 100.000 dólares, incorporados al presupuesto correspondiente a la jurisdicción del Comando en Jefe de la Armada para el ejercicio de 1977.
El objetivo era completar las instalaciones y dotarlas del equipamiento necesario para consolidar la presencia argentina en la isla.
La operación tenía, además, una dimensión política evidente: demostrar mediante hechos concretos que la Argentina no abandonaba su reclamo de soberanía sobre los territorios australes.
El antecedente de 1982
La reacción británica frente a la presencia argentina en Thule fue, finalmente, de cautela. Londres optó por no escalar el episodio y el incidente no desembocó entonces en un enfrentamiento abierto.
Sin embargo, la experiencia sirvió como antecedente para una política argentina cada vez más activa en el Atlántico Sur.
Cinco años después, en 1982, la cuestión de las Malvinas desembocaría en una guerra entre la Argentina y el Reino Unido.
El Decreto Secreto 2085 permite, con la perspectiva que ofrece el paso del tiempo, observar que el conflicto de 1982 no surgió de la nada. Existieron previamente iniciativas, operaciones y estrategias destinadas a reforzar la presencia argentina en el Atlántico Sur y a poner a prueba la reacción británica.
La denominada “Operación Sol” fue una de ellas: un proyecto concebido bajo la apariencia de una misión científica, pero que tenía detrás un objetivo político y estratégico mucho más profundo: hacer efectiva la presencia argentina en un territorio cuya soberanía el país continuaba reclamando.

