Vivir el día a día con máxima exigencia y valorar las comodidades institucionales es hoy la prioridad del volante Eduardo Salvio. Durante una entrevista brindada a CómoTeVa con Marcelo Benedetto a través de DSPORTS Radio, el futbolista reconoció que se siente sumamente feliz dentro de la institución granate, destacando que intenta ser un espejo constante para sus colegas más jóvenes. El jugador remarcó que el reconocimiento sincero de sus propios compañeros es el premio más valioso que puede recibir, ponderando al mismo tiempo la infraestructura de primer nivel y la jerarquía del cuerpo técnico que sostienen el protagonismo constante del equipo.
Esa mentalidad competitiva se nutre de los logros internacionales que marcaron su carrera. Al rememorar aquellas consagraciones memorables, el extremo valoró enormemente la obtención de la Copa Sudamericana y la Recopa, señalando que “haber obtenido la Sudamericana y la Recopa fue algo hermoso. Sentíamos que estábamos en condiciones de ganarle a cualquiera, y por eso es que le ganamos a clubes importantes como Mineiro en Asunción y a Flamengo en los dos partidos”.
Asimismo, añadió con nostalgia sobre aquella gesta que “la base de ese gran equipo sigue estando, y vivimos un día maravilloso en el Maracaná, con todo lo que era la lluvia y con el gol agónico. Tenía el deseo de ganar títulos con el club y fueron cosas hermosas”, remarcando que el hambre de gloria sigue intacto porque “para ganar títulos, uno tiene que tener la mentalidad de que va a salir campeón. La exigencia te lleva a entrenar al máximo y a conseguir títulos, yo quiero salir campeón otra vez y eso es lo que me empuja, trato de compartirle eso a mis compañeros”.
Sin embargo, el recorrido profesional también contempló etapas de alta tensión mediática. Al referirse a su paso por la institución de la Ribera, el atacante admitió que la atmósfera que se respira allí no tiene comparación alguna, afirmando que “el Mundo Boca es algo totalmente diferente, no hay nada que se le acerque a eso. Tuve la suerte de jugar en clubes importantes como Atlético o Benfica, pero lo que se vive en Boca es totalmente diferente”.
Esa presión desmedida tuvo consecuencias directas en su bienestar psicológico y físico. El volante confesó que los episodios extrafutbolísticos afectaron gravemente su rendimiento y tranquilidad, reconociendo sin rodeos que “cuando surgieron cosas extrafutbolísticas en Boca, fue mi peor momento. Cuando hablan cosas malas de uno, es difícil no pasarla mal. Terminé sufriendo la lesión de ligamentos cruzados, fue por todo lo que estaba pasando en mi cabeza”, al punto de asegurar categóricamente que “lo mental fue lo que terminó llevándome a la lesión”.
De su paso por el fútbol europeo rescató aprendizajes fundamentales vinculados al profesionalismo y la disciplina alimentaria. El mediocampista recordó que su cambio de mentalidad comenzó tras las advertencias de Gabriel Heinze y su posterior etapa en el Atlético de Madrid, detallando que “me di cuenta que si quería sostenerme en Europa, tenía que cuidarme con las comidas y ser profesional en ese aspecto. Gabriel Heinze me remarcó eso y en su momento no me gustó, pero cuando fui a Atlético de Madrid entendí eso. Forlán y el Kun Agüero no tenían ni un gramo de grasa, y yo quería ser como ellos”, una experiencia que luego comenzó a transmitir a los juveniles desde su llegada a Boca con veintinueve años.
En el tramo final de su carrera, la idea de colgar los botines genera un profundo respeto e incertidumbre. El jugador reflexionó sobre la complejidad de tomar semejante decisión, comparándola con el impacto general que generó el alejamiento de Lionel Messi del combinado nacional, y advirtiendo que “tengo el foco en el fútbol y en ser profesional al máximo para no poder perderme partidos. El tomar la decisión de retirarse no debe ser sencillo, y un poco se vio eso cuando Messi se retiró de la selección. Para todos los argentinos fue algo duro, pero el tiempo corre para todos y por eso hay que disfrutar mucho los momentos”.
Para cerrar, expresó sus temores más íntimos ante el final inevitable de su etapa como deportista profesional, reconociendo que “no quiero que llegue el día de mi retiro, más allá de que uno va pensando y planeando que quiere hacer. Hoy tengo miedo de deprimirme, pero estoy preparándome para eso y organizando mi vida. No quiero retirarme y que lo único que sepa hacer es jugar al fútbol”.

