El mundo del fútbol argentino permanece en vilo ante el reclamo formal presentado por Vélez Sarsfield ante la AFA para quedarse con el boleto a los cuartos de final de la Copa Argentina 2026, bajo el argumento de que Boca Juniors incluyó en la planilla oficial a seis futbolistas extranjeros cuando el límite reglamentario estipula un máximo de cinco.
La disputa se originó a partir de la nómina presentada por el conjunto de la Ribera, donde figuraban Angel Romero, Carlos Palacios, Sebastián Villa, Alvaro Montero, Leandro Lozano y Enner Valencia.
Ante esta presunta infracción con el cupo permitido, la dirigencia del Fortín busca revertir en los despachos lo que no pudo destrabar en el terreno de juego.
Sin embargo, altas fuentes de la entidad que rige el fútbol nacional indicaron a este medio que el planteo velezano tropezaría con un impedimento reglamentario de peso, ya que la jurisprudencia de la FIFA establece que al no ingresar el sexto jugador al campo no se vulnera la faz deportiva, por lo que el traspié sería meramente administrativo y pasible de otra clase de sanciones pero sin modificar el marcador.
Para comprender la magnitud de estos litigios, es imperativo repasar cada uno de los hitos que marcaron el pulso de las protestas desde los inicios de la disciplina.
Tal como recordó el periodista Oscar Barnade, en el diario Clarín, en 1906 le descontaron dos puntos a Barracas Athletic por la mala inclusión de un jugador, en el partido que perdió el 1 de julio contra San Isidro. A pesar de la derrota, sufrió la quita de dos puntos. Dos años más tarde, tras una final por el ascenso donde Racing denunció presiones arbitrales e invasión de público ante River, la Asociación hizo lugar al reclamo y ordenó repetir el encuentro, culminando con una goleadadarsenera por 7 a 1 logrando el ascenso a Primera División. El diario La Argentina contó lo sucedido y apoyó la protesta de Racing.
Ya en 1910, Boca intentó protestar los puntos frente a Junín Athletic argumentando que el campo no presentaba las condiciones óptimas, aunque la Comisión de Segunda Liga desestimó la solicitud porque no hubo una opinión mayoritaria, generó la célebre advertencia de la revista La Vida Moderna sobre la conveniencia de jugar más y protestar menos; “El Club Boca Juniors tiene que aprender una lección que ya han aprendido muchos y eso es que jugando más y protestando menos el club conseguirá todavía más honores que los que han adquirido en el pasado”.
También durante la era amateur y en el marco de la Copa Competencia de 1914, Comercio le ganó 2-1 a Estudiantil Porteño, pero el actual club de Ramos Mejía protestó por inclusión indebida de varios jugadores rivales. La protesta prosperó y Estudiantil Porteño pasó a la ronda siguiente.
Las tensiones formales escalaron drásticamente a fines de 1918 y 1919, cuando un reclamo por la mala inclusión de un jugador de Columbian (luego Almagro) en varios partidos derivó en el descuento de once puntos. Sin embargo, luego de la apelación y la resolución favorable que benefició a Columbian, Ferro terminó desafiliado, encendiendo la mecha de la segunda gran escisión del fútbol local. Un delegado del Verdolaga dijo en la asamblea que su equipo fue perjudicado, la Asociación le pidió al club la expulsión del dirigente; no lo hizo y, además, se desafilió de la entidad rectora.
La inestabilidad normativa continuó en 1920, cuando un error en el informe arbitral sobre la expulsión del jugador de Vélez Juan Fontana habilitó a su hermano Miguel a disputar varios encuentros, desatando sospechas sobre el club Del Plata de estar detrás de la maniobra y, además, de tener influencias en el Comité de la Asociación. La situación provocó que catorce instituciones abandonaran la Asociación Argentina para fundar la disidente Asociación Amateurs de Football.
Ya entrados en la era profesional, el primer registro formal data del 16 de junio de 1968, fecha en la que Lanús protestó con éxito por la participación de Mario Zanotti, quien no tenía firmado el contrato profesional, obteniendo los puntos por fallo del Tribunal, pese al 2-0 durante el partido. Lo mismo sucedió en el cotejo de Reserva con el jugador leproso Carlos Alberto Progenes. El fallo del Tribunal, de dos carillas, le dio por ganado a Lanús también el partido de la Reserva.
La década del setenta acumuló episodios de alta tensión: en 1976, Ferro le arrebatólos puntos a Vélez (2-2 en los 90 minutos) por la presencia de Mario Finarolli —quien recibió quince fechas por su expulsión en 1975 ante Atlético Tucumán y todavía tenía 5 jornadas pendientes— y Atlanta hizo lo propio ante Estudiantes al comprobar que Miguel Ángel Russo había jugado pese a estar inhabilitado por una sanción de Copa Libertadores. El Pincha se impuso 1-0 con gol de Rubén Galletti de tiro libre, pero en el escritorio la victoria fue para el Bohemio 1-0.
Poco después, en el Nacional de 1978, San Martín de Tucumán sufrió la pérdida de dos empates sin goles frente a Quilmes y San Martín de Mendoza debido a la mala inclusión de Rodolfo Domínguez.
Las controversias administrativas también dejaron su huella en el ocaso del siglo XX y los albores del nuevo milenio. En el arranque de la temporada 1999/2000, Huracán se impuso categóricamente ante Deportivo Español 5-1, pero la alineación indebida de Héctor González (debía fechas de sanción) propició un fallo adverso que otorgó los puntos al elenco gallego y castigó al infractor con cinco jornadas de suspensión.
Años más tarde, el 13 de abril de 2005, Arsenal goleó 3-0 a Newell’s en Sarandí en un litigio cruzado por la participación del juvenil Leandro Godoy que, tras idas y vueltas en el Tribunal de Apelaciones, terminó revocándose en fallo dividido al demostrarse que la entidad rosarina conocía de antemano la inhabilitación del jugador (había sido expulsado la fecha anterior en Reserva) y, por ende, carecía de dolo el accionar del club acusado.
El último antecedente de gran repercusión mediática se consumó en 2021, cuando Lanús protestó la firma de planilla y posterior ingreso de Gregorio Tanco en un duelo ante Banfield que tuvo triunfo del Taladro por 2-0.
Lanús impugnó la firma de planilla del futbolista por haber sido expulsado con anterioridad en un partido de Reserva. La dirigencia encabezada por Nicolás Russo manifestó la situación a minutos de que termine el partido lo que hizo que se hablara muchísimo del tema. Del otro lado, el club que era presidido por Eduardo Spinosa contaba con la documentación respaldatoria: el jugador estaba habilitado por el sistema Comet y por ende podía jugar.
La resolución final dictaminó un rotundo cinco a cero favorable al Taladro en los despachos, evidenciando que los reclamos sin sustento reglamentario sólido suelen naufragar ante la rigurosidad documental.

