Restaban sólo cinco minutos para que finalice el partido entre Boca y Vélez en Córdoba por la Copa Argentina cuando Leandro Paredes dejó la cancha para sorpresa de todos.
Con el partido empatado 0-0 y los penales a la vuelta de la esquina, la salida del capitán del Xeneize encendió las alarmas.
Enseguida el mediocampista se sentó en el banco de suplentes y uno de los médicos del equipo le colocó hielo en su pierna izquierda.
La salida de Paredes frente a Vélez.
A falta de parte médico, los primeros informes marcan que habría vuelto a sentir una molestia en el isquiotibial, el mismo músculo que se había lesionado y que lo dejó fuera de los cruces ante Recoleta en Paraguay y Racing.
Sin embargo, Rodolfo Arruabarrena se encargó de llevarles tranquilidad a los hinchas: «Lo de Paredes fue un aviso. Hizo señas y salió. Nada grave».
«Tuvo mucho despliegue y se siente, llevamos muchísimos partidos. Hubo chicos que por diferentes motivos no tuvieron tanto recambio y siguen jugando», explicó el entrenador.
Boca visitará a Gimnasia de Mendoza el sábado por el Torneo Clausura y luego abrirá, el martes en La Bombonera, la serie de cuartos de final de la Copa Sudamericana ante Sao Paulo.

