MALÉ.– Detrás de la fama de Maldivas, conocido por la belleza natural y el lujo, hay una actividad menos visible que se ha estado consolidando en el último tiempo: el archipiélago se convirtió en una vía para que Rusia acceda a productos occidentales alcanzados por las sanciones impuestas tras la invasión de Ucrania, según una investigación publicada por The Wall Street Journal.
El diario reconstruyó un circuito por el que cientos de millones de dólares en bienes restringidos pasan por el aeropuerto de Malé rumbo a Moscú. Entre ellos figuran piezas de aviones, componentes electrónicos y productos de doble uso, aptos tanto para aplicaciones civiles como militares.
El mecanismo, según el Wall Street Journal, aprovecha los vuelos diarios de Aeroflot. Mercadería de Estados Unidos, Europa y China llega primero a Maldivas y, poco después, vuelve a despegar hacia Moscú en los aviones de la aerolínea rusa.
La investigación identifica a firmas como Freight Care y Go Investment. Cuando la carga llega a Malé, la guía aérea contiene el nombre de la empresa que vendió los productos y del comprador declarado. Allí, sin embargo, se emite una nueva documentación para el trayecto hasta Moscú que ya no incluye al vendedor original. Como los bienes permanecen dentro del aeropuerto, tampoco son registrados formalmente como importaciones y atraviesan controles mínimos.
Entre los productos figuran microchips utilizables en equipos civiles o sistemas de guiado de misiles, instrumentos ópticos para satélites y piezas aeroespaciales de alta resistencia, según el WSJ.
Las cifras comerciales muestran una anomalía. Datos rusos recopilados por Import Genius y citados por el diario norteamericano señalan que las importaciones rusas declaradas desde Maldivas saltaron de menos de siete millones de dólares en 2021 a más de 630 millones en 2022. En 2024 alcanzaron unos 160 millones de dólares, pese a que Maldivas tiene una base industrial muy reducida.
La ruta, sin embargo, no era completamente desconocida para Washington. En mayo de 2023, la Oficina de Industria y Seguridad (BIS) del Departamento de Comercio de Estados Unidos suspendió los privilegios de exportación de Intermodal Maldives, una empresa de logística del archipiélago, por su participación en el desvío de repuestos para aviones civiles hacia Rusia.
El expediente oficial determinó que la firma había recibido unos 212 envíos desde Estados Unidos entre mayo y octubre de 2022, en su mayoría aparentes piezas aeronáuticas. El BIS también documentó casos en los que productos estadounidenses llegaron a Rusia a través de Intermodal Maldives sin que los papeles de exportación indicaran a ese país como destino final.
Meses después, en diciembre de 2023, el Departamento del Tesoro estadounidense incluyó a Intermodal Maldives en su lista de sanciones. La cartera afirmó que la empresa había enviado repuestos de aviación, componentes de maquinaria y otros productos a compañías rusas, un antecedente que refuerza el cuadro descripto ahora por el Journal.
El movimiento de carga continúa en expansión. Maldives Airports Company informó en julio que Velana International Airport procesó 7928 toneladas durante el primer semestre de 2026, un 15% más que un año antes. Medios locales como MMTV y One Online señalaron que Aeroflot concentró el 12% de la carga de transbordo saliente.
El WSJ aclara que el volumen que pasa por Maldivas sigue siendo pequeño frente a canales como China, Turquía y Emiratos Árabes Unidos. Aun así, el caso expone hasta qué punto Moscú extendió su red para encontrar huecos en las sanciones.
Hussain Waheed, director gerente de Freight Care, reconoció que su compañía gestiona mercadería en tránsito hacia Rusia, pero aseguró que nunca ayudó de forma consciente a transportar productos utilizables para fabricar armas. “No apoyamos ninguna guerra”, dijo.
Según funcionarios occidentales consultados por el WSJ, Estados Unidos y Europa aumentaron la presión sobre las autoridades maldivas para cerrar esta vía. La aduana local, indicaron, cuenta con personal limitado y la carga en tránsito rara vez pasa por inspecciones físicas. En un país muy dependiente del turismo y donde los rusos figuran entre los principales visitantes extranjeros, la trama suma una dimensión inesperada a la relación económica con Moscú.

